La historia quesigue toma como antecedente esa subestación bautizada Sobral pero se desarrolla a unos pocos kilómetros, en Berazategui. Una protesta de vecinosque cortaban calles pidiendo que no instalen una nueva subestación de energía se volvióinquietante. Ellos, tan movilizados como críticos de esa construcción por venir, se servían de laexperiencia de Edesur en Quilmes: señalaban que las ondas electromagnéticas que alimentan de energía al partido provocaron uncentenar de enfermos con cáncer pero la empresa, que se respalda con estudios científicos de laUniversidad Nacional de La Plata, no los reconoce.
Perfil.com visitó la zona. La experiencia comenzó en la subestación Sobral, de Ezpeleta, sobre la calle Padre Bruzzone. En ese lugar se reunieron seis vecinascon dramas e historias de vida calcados. Gladys Solioz, por ejemplo, elaboró un mapacon las manzanas afectadas por la radiación; Angelica Boncosqui, que vive a pocos metros de lasubestación, prestó su testimonio y contó que sufre cáncer desde hace nueve años. Margarita Rollide Dietrich contó las intervenciones quirúrgicas que debió soportar tras saber que tenía cáncer. Yalgo similar narraron Leonor Odonne y Yolanda González, que recorren médicos desde hace años porafecciones del mismo tipo. Detrás de ellas, un dato que sobresale: todas viven a metros deSobral.
El desactualizado relevamiento de Gladysdenuncia 140 personas fallecidas víctimas del cáncer. En diálogo con Perfil.com, la empresa Edesur se desentendió de la situación y señalaronque se trata de un estudio manual, de un sondeo casa por casa, que no tiene sustento científico.
Desde que los vecinos piden el traslado dela subestación, la empresa se ampara en estudios de la Universidad de La Plata para exculparse ydecir que, esos casos de cáncer, no fueron provocados por las ondas que despide la instalación . En el medio, se presentó en 2002 medida autosatisfactiva para exigir el traslado definitivo de la planta y que nose cablee la zona, pero la decisión fuerte de parte de la Justicia duerme en un despacho.








