Ernestina Herrera de Noble admitió, en una carta pública, la posibilidad de que sus hijos adoptivos fueran hijos de desaparecidos. Lo hizo el 11 de enero de 2003, después de haber estado en prisión acusada de falsedad ideológica de documentopúblico. Había llegado a la cárcel por adulterar los expedientes de adopción de Marcela y Felipe, yel juez la acusaba de supresión de identidad y alteración del estado civil. El juez fue destituidopor mal desempeño y ella fue liberada. Pero la causa siguió su curso.
Ernestina y sus abogados sostienen aún que hubo una adopción regular y se oponen al cruce de los datosgenéticos de los jóvenes con el de todos los familiares de desaparecidos. Solo aceptan que se haganlos estudios en el Cuerpo Médico Forense, que no depende del Poder Ejecutivo, y que los resultadosse comparen únicamente con las dos familias reclamantes.
“Muchas veces he hablado con mis hijos sobre la posibilidad de que ellos y sus padreshayan sido víctimas de la represión ilegal. Y siempre les he dicho que yo apoyaba la decisión queellos tomaran”, escribió Ernestina en una “Carta abierta de la directora de Clarín” que se publicó en el matutino porteño.
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