Desde la rígida Margaret Thatcher, mucho cambió el estilo de las mujeres poderosas, ya sea en funciones de gobierno como al frente de empresas o fortunas familiares. Las ricas e influyentes de hoy tienen menos culpa y mucho más estilo. No temen mostrar su costado femenino pero tampoco su autoridad, un atributo que siempre estuvo ligado a la masculinidad.
En esta nota, una galería de superpoderosas del mundo y las estrategias que usaron para sostenerse en sus lugares de preeminencia.





