Por Analía Rossi (*)
Preparamos todo para la llegada de los bebés: la ropita con sus nombres, cajas con mamaderas, chupetes, pañales y dejamos un lugar para cada cosa, dentro de las posibilidades que permite nuestra casa.
Destinamos el espacio necesario para los nuevos integrantes de la familia que se sumarán en poco tiempo y vendrán a ocupar su lugar. Si ya hay hermanos, trataremos de evitar invadir lo que ellos han ganado como propio. Pero además de la cuestión espacial, que puede llevarnos a pensar si seguimos viviendo en la misma casa o nos mudamos, existen otras cuestiones que hacen tambalear la organización familiar.





