Sociedad

Diarios oficialistas en Sudamérica

En Venezuela, Ecuador, Bolivia y Chile el Estado les paga el sueldo a los periodistas.

13-10-2026 | 16:59

A una semana del nacimiento de Tiempo Argentino –que presenta una línea editorial cercanaal Gobierno–, y mientras peligra Crítica de la Argentina –que cuestionó las políticasdel oficialismo–, el debate propiciado por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual,que promueve un 33% de medios públicos en la Argentina, se proyecta en la región. En América delSur el mapa de diarios públicos y estatales se extiende por Ecuador, Chile, Venezuela yBolivia.

El enfrentamiento entre presidentes latinoamericanos con elevados índices de popularidad y losmedios masivos de comunicación reemplazó la lógica división entre oficialismo y oposición yprecipitó una polarización ideológica, en la cual los medios tomaron posiciones críticas o, por elcontrario, afines a los Ejecutivos, redefiniendo el debate acerca de cómo informar a lasociedad.

“La credibilidad del gobierno está por encima de la de los medios de comunicación”,disparó el presidente ecuatoriano Rafael Correa en 2009, cuando defendía su propio proyecto de Leyde Comunicación que se debatía en la Asamblea Nacional de su país, señalando quiénes serían susrivales durante su segundo mandato.

“Por más que el Estado es el empleador y les paga el sueldo a los periodistas, elpluralismo está vigente en este diario. Hay editorialistas que tienen una posición contraria algobierno y se les permite críticas a determinadas políticas”, afirmó desde Guayaquil a PERFILMáximo García, director de El Telégrafo, un diario que fue incautado por el Estado y hace dos añoses público. García asumió hace dos meses, tras un conflicto en el que 24 periodistas renunciarondenunciando censura y repudiando el despido de su anterior responsable editorial, RubénMontoya.

El enfrentamiento entre Correa y los medios privados alcanzó su máxima tensión cuando lasautoridades ecuatorianas decidieron multar y suspender por tres días al canal Teleamazonas, críticocon la gestión del primer mandatario.

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