Dice que Eurnekian le quiso comprar su restaurante por US$ 1 millón y no aceptó

Dice que Eurnekian le quiso comprar su restaurante por US$ 1 millón y no aceptó
23-08-2026 | 02:34

Una milanga napolitana irresistible, un sandwich de jamón crudo que trae como 742 fetas.Porciones suculentas, poderosas y sabrosas. En El Bar del Gallego es todo a lo grande. Porque elGallego es un grande.” Así se describe al entrañable bodegón que desde hace ocho meses tienepresencia en Facebook y por el cual su dueño rechazó una oferta millonaria del empresario EduardoEurnekian para comprar la esquina palermitana de Bonpland y Honduras.

Es uno de los tantos viejos –clásicos– restaurantes que hace más de 30 años aguantanel paso del tiempo y las modas, con una imagen detenida en otra época, y que resisten a lamodernidad de barrios glamorosos como Palermo Hollywood, Las Cañitas y Recoleta. Abarrotados declientela fiel que disfruta de la buena comida, surge la pregunta: ¿cuál es la clave? Hay unarespuesta sencilla, pero de largo recorrido.

Va y viene con pasitos sigilosos y su pelo blanco, sirve un vaso con soda, sifón en mano, a susclientes, posa para la foto y después de hacer un café en la máquina, Emilio Sangil, de 80 años,dueño de El Bar del Gallego, se refriega los ojos y dice sonriendo: “Yo estoy desde las 7 dela mañana hasta las 9 de la noche acá desde el año ’78, pero en un ratito me voy a la cama.Esto es mi vida. Estoy en el mostrador, cocino con el cocinero, sirvo, trabajo con los proveedoresdesde temprano. No hay magia, todo se hace trabajando con ganas”.

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