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El fútbol y el gas, con la misma lógica

Para pagar las deudas de los clubes, el cable podría entrar en el sendero de los subsidios.

13-10-2026 | 12:21

El fútbol y el gas se mezclan groseramente en los conceptos como la Biblia con el calefón. Ambostemas, probablemente los dos que más le importan a la opinión pública por estas horas, hoy llevan auna misma reflexión: la magia se rompe siempre, cuando los gastos superan a los ingresos.

Al respecto, la interpretación del malhumor social que hizo el titular del Enargas, AntonioPronsato quien, muy suelto de cuerpo y alardeando de sus dotes de sicólogo, acaba de señalar que elenojo de la gente por los aumentos del gas es "una cuestión emocional", ha sido lisa y llanamente,una provocación. "Es el bolsillo, ...", replicaría Bill Clinton.

Aunque de seguirse los consejos interesados y también provocativos de Julio Grondona esprobable que esa "emoción" se extienda muy pronto al precio a pagar por el abono de la TV porcable. Para lograrlo, el presidente de la AFA y sus acólitos acaban de parar el fútbol, lo quemuchos consideran una extorsión, sobre todo porque no se concibe que recién ahora se desayune sobrelos costos y las regalías de la actividad.

Pese a algunas características algo diferentes en cuanto a lo voluntario del servicio, elesquema que propone Grondona para el fútbol apunta a ser un remedo del caso del gas, con elagravante de que los dirigentes están buscando un interesado borrón y cuenta nueva que les alivianemonetaria y quizás penalmente, los desaguisados que han cometido en sus respectivos clubes. Elconcepto de los últimos años en materia de subsidios fue que los pobres pagaran con sus impuestosel gas que usaban en demasía aquellos que más podían, con piletas de natación climatizadas en loscountries bancadas con el IVA-alimentos de algún habitante de Tilcara. En todo caso, poco generosoy nada distributivo.

Lo que suena sintomático es que mientras que los políticos están buscando salir de este esquematan primitivo que aplastó las tarifas como un resorte e inhibió la inversión en el sector, quizáspara volver a los mecanismos tarifarios que prevé el Marco Regulatorio del sector, con audienciaspúblicas y aprobación del Congreso, más el establecimiento de una necesaria tarifa social, losdirigentes del fútbol se hayan abrazado ahora de modo unilateral a la misma idea de que todospaguen por todo, a la que se llega por el patrocinio intelectual del Gobierno, que les cerró otroscaminos y les puso por delante únicamente la zanahoria del cable.
Con la afirmación de que "con el pago de $ 12 por abonado nos conformamos", vertida tanalegremente por Don Julio, no hay duda de que el fútbol busca tocar la misma cuerda del facilismodel gas, para que sean los abonados al cable quienes terminen financiando las desmesuras de losclubes.

Tal como viene la cuestión, parece improbable que alguien se haya puesto a considerar si losclientes de los cables están en condiciones o no de pagar esa suma extra o si los operadores máschicos podrían aguantar la sangría de borratinas en masa o si los que estarían dispuestos a hacerel esfuerzo para mantener el servicio les interesa o no el rodar de la pelotita. Ambas situaciones,gas y fútbol, y no por una cuestión "emocional" sino de bolsillo, registran también el denominadorcomún de la arbitrariedad.

(*) Agencia DYN

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