•desesperacin en la quiaca

“El Gobierno tiene la obligación de dar una respuesta”, dice el padre Olmedo al comenzar una huelga de hambre

Lo acompaña Adolfo Pérez Esquivel. Desnutrición y pobreza extrema, la postal de todos los días.

04-10-2026 | 08:52

La situación en la Quiaca, dicen sus pobladores, es insostenible. La respuesta de lasautoridades -tanto a nivel provincial como a nivel nacional- a las necesidades de sus habitantes,es nula. Por eso, al menos 400 personas, encabezadas por el cura Jesús Olmedo y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, decidieron comenzar esta mañana una huelga de hambre paradenunciar la situación de extrema pobreza y la desnutrición infantil y para pedir por trabajo digno.

“Queremos que el Gobierno se de cuenta de que la situación que atraviesa La Quiaca no esuna broma. Ellos tienen obligación de venir y dar una respuesta”, aseveró Olmedo en diálogocon Perfil.com. Para el cura, si bien todavía no han recibido ayuda por parte de laCasa Rosada, el “gran responsable es el gobierno provincial y su gobernador”,Walter Barrionuevo.

Los motivos que empujaron a los jujeños a llevar adelante la huelga de hambre, organizada por laMultisectorial local -una agrupación que reúne a organizaciones sociales y sindicales- aglutinan lafalta de respuesta a los constantes pedidos de asistencia social y la necesidad urgente de la intervención de las autoridades.

“La puna y La Quiaca son zonas de una pobreza extrema para muchas familias. Durante todoel año los pobladores han tratado de hablar con el gobierno, pero no hay respuesta. Los planessociales no alcanzan, no hay viviendas y hay hacinamiento. El gobierno tiene que emplear fuertesmedidas sociales”, explicó el sacerdote.

Por medio de la huelga de hambre, que los pobladores van a mantener hasta obtener una“respuesta satisfactoria”, los jujeños luchan por trabajo genuino: un plan de viviendasy la construcción de cooperativas para llevar adelante obras públicas como la construcción decaminos, puentes y escuelas, tan necesarias para la zona. “La gente quiere vivir condignidad. La gente quiere de una vez por todas que el gobierno se preocupe de forma real, concretay satisfactoria”.

Años de lucha, años de indiferencia. Si bien ha habido respuestas parciales, comoalgunos planes sociales, el padre Olmedo asegura que no es suficiente. El compromiso tampoco hasido, se desprende de su relato, sostenido y completo. “Hay que reconocer que un grupo deasistentes sociales vinieron de parte de Alicia kirchner, pero nos llama la atención que quedo todoen el silencio, porque tenían que venir en diciembre y no vinieron”. “Han despreciadoal pueblo, el gobernador de la provincia no ha escuchado sus reclamos e incluso han habido dos represiones”,agregó el cura con indignación.

El apoyo de Pérez Esquivel. El Premio Nobel de la Paz se mostró decidido a "apoyarcualquier tipo de medida de fuerza que se lleve adelante en la puna por la dignidad de los sereshumanos que están quedando fuera del sistema".

Al respecto, reclamó al "gobierno de la señora presidenta (Cristina Fernández de Kirchner) queescuche el clamor de los pobres" que habitan la región jujeña, muy cerca de la frontera conBolivia.

Además de la huelga de hambre, que será por tiempo indefinido -la salud de quienes participaránserá responsabilidad del gobierno nacional, aseguraron-, los organizadores anunciaron lainstalación de carpas frente al edificio comunal, ubicado en el cruce de las calles Rivadavia yPellegrini, y en el patio de la parroquia Nuestra Señora del Socorro.

Una lucha con antecedentes. No es la primera vez que se realiza en La Quiaca unamedida de lucha encabezada por el padre Olmedo. El sacerdote participó en diferentes acciones deprotesta por la situación social de la zona y, entre ellas, simbolizó crucifixiones. Además, tiene a sucargo decenas de comedores comunitarios que alimentan a 4.000 niños de hasta 12 años. "La Quiacanuevamente se pone de pie para luchar por los derechos de los pobres excluidos a través de unamedida extrema", expresó Olmedo a la prensa.

También en Perfil