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Historias mínimas de los "buscavidas" de la costa

Encuentran oficios alternativos a los del circuito turístico principal. Qué hacen y cuánto ganan los que eligen el verano para hacer una diferencia.

02-10-2026 | 01:13

El verano no siempre es sinónimo de vacaciones. Mientras algunos prefieren las playas paradescansar, otros las eligen para trabajar y ganar plata. Son los buscavidas de la temporada, los que encuentran oficios alternativos a losdel circuito turístico principal y pasan desapercibidos a pesar de ser imprescindibles.

Son las 11 de la mañana en Pinamar. El calor es agobiante. Pero mientras todos están disfrutandolas bondades del mar, Carlos aprovecha para trabajar. Franela naranja en mano, este platense de 36años cuida y lava autos estacionados sobre la transitada Avenida Bunge. Para él, el verano es unnegocio que además de redituable, puede ser entretenido. "El horario lo manejo yo, así que cuandopuedo me escapo un rato a la playa." Durante el invierno, Carlos trabaja arreglando máquinas en ungimnasio de La Plata. Pero cuando llega diciembre, larga todo, arma su valija y viaja hasta Pinamarpara seguir trabajando. "A mí me conviene, porque hago unos mangos extra". Unos mangos significa que puede ganar entre enero y febrero cerca de $2500limpios.

Viviana cuenta una historia parecida. Ella tiene 28 años y tres hijos. También es de La Plata, ycomo Carlos, viaja todos los años a la costa. Trabaja de lunes a lunes como empleada de limpieza enuno de los paradores más top de Pinamar. Su horario es de seis de la mañana a dos de la tardey gana $1500 por mes. Junto con su marido –que viajó con ella y cuida autos en la puerta delBingo- alquila una habitación por $200 mensuales. "A la noche vamos a pasear por el centro, comemosunos pochoclos, cenamos algo en la calle, un chori, un pancho o una pizza. De vez en cuando nosdamos un gusto y comemos un plato de pastas." La pasan bien, dice, pero extrañan mucho a sus hijosque se quedaron con su abuela en La Plata: "el minuto de comunicación sale $1.15 así que los llamouna vez por semana, hablo un rato y gasto $10".

Vender humo. El "Chino" tiene 52 años, es pelado y luce un bronceado parejoque evidencia muchas horas de caminata bajo el sol. Vende sahumerios en las playas de Pinamar yCariló desde hace 6 años y dice ser el único en esa "especialidad". Todos los días, a las diez dela mañana en punto, suena el despertador del Chino que retumba en la pequeña pieza con baño privadoque alquiló para pasar la temporada de trabajo. "Me levanto, desayuno bien así me ahorro elalmuerzo, y arranco la caminata atrás del viento hasta las ocho de la noche", dice y explica que suestrategia es simple pero efectiva: "prendo un sahumerio y el viento va llevando el aroma haciadelante, entonces, cuando yo llego, la gente ya sintió el olor y me está esperando." Según suscálculos y vendiendo los 15 sahumerios a $10, junta $300 por día. Restando los gastos de alquiler, comida y permiso para venderen la arena –cuesta $1200 por los tres meses de verano–, el "Chino" especula volver a su casa en Buenos Aires con $4000 en el bolsillo.

(*) redactora de Perfil.com

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