La reacción desmedida y violenta de los vecinos que el lunes pasado marcharon a la comisaría 38ª podría entenderse a partir de los antecedentes de sus últimos jefes y subalternos. También de un informe realizado por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 6, que la ubica entre las más corruptas de la Policía Federal.
Las datos que presenta el fiscal en su último informe de diciembre pasado corresponden al año 2013 y pueden haber variado en el transcurso del año 2015 y lo que va del 2016, aunque sirven para tener un cuadro de situación.
En la 38ª fueron detectados ocho prostíbulos y cinco talleres clandestinos, mientras que en la comisaría 40ª figuran 32 talleres y tres locales nocturnos. Curioso es el dato de la seccional 7ª, que en 2013 tenía 15 whiskerías funcionando. Uno de los jefes en aquel entonces era el subcomisario Osvaldo Tapia, recientemente procesado por el juez federal Hernán López por los delitos de enriquecimiento ilícito y cobro de dádivas. Hasta la semana pasada Tapia era el jefe de la Circunscripción VI de la Federal de la que depende la comisaría 38ª.
Para la ONG La Alameda “hay un sistema de recaudación mafioso en las comisarías 38ª y 50ª”. En el caso del barrio porteño de Flores aseguran que funcionan cincuenta talleres clandestinos y 13 prostíbulos, con la clara connivencia de la Federal.
Gustavo Vera, presidente de la Comisión de Trata de la Legislatura porteña y titular de La Alameda, asegura que Flores es una zona liberada. “La caja de corrupción policial, judicial y política liberó hace muchos años la zona para el narcotráfico, con la producción de laboratorios de cocaína en la villa 1-11-14. A su vez, los narcos entremezclaron el narcomenudeo en las esquinas y cuadras de colegios y jardines. La prostitución callejera tejió una red de casi diez narco-prostíbulos con explotación sexual y trata de mujeres, algunos de ellos, aún encubiertos con habilitaciones de bares, boliches o pools”, señaló el funcionario.




