La mayor presión para decidir mi voto la sufrí de ella, más que del Gobierno o el campo”, había declarado JulioCésar Cleto Cobos, el día después de su voto no positivo a la Resolución 125 que había dividido alpaís un año atrás. Ella es María Eugenia –Euge, para los íntimos–, la hija menor delvicepresidente de la Nación. Recién recibida de veterinaria, esta joven de 23 años cobró notoriedad pública tras los dichos de su padre, de quien dice estar“súper orgullosa”.
Por amor a la camiseta. Fanática del fútbol, despunta el vicio jugando para el Sportivo Las Suricatas en el Torneo Quilmes de fútbol femenino de Mendoza. Conla número 12 de color verde chillón, Euge palpita los 50 minutos de partido (dividido en dostiempos de 25 cada uno) y está siempre lista para entrar en el juego, apenas el DT Jorge Quevedo–ex rugbier de Los Pumas– se lo indica.
Desde chica se divertía con este deporte que está considerado, mayormente, como exclusivo paralos hombres. Sin embargo, ni a ella ni a sus amigas les importó, y tras sumar a “una amiga deuna amiga de una amiga”, formaron el equipo con el que compitieron desde agosto del añopasado en la primera edición de ese torneo. Primero fueron entre ocho y diez jugadoras, pero trasel éxito obtenido en 2008 (terminaron terceras en la tabla de posiciones), más chicas quisieronjugar con ellas: ahora son veintidós jugadoras y tuvieron que dividirse en Suricatas A y SuricatasB.
Además de Cobos, el plantel de ambos equipos se completa con las arqueras Evangelina González yManuela Carubín; las defensoras Bárbara Crespo, Ana González, Marta Vázquez, Federica Garignani,Federica Sayaavedra y María Civit; las volantes Vanina Pannoccia, Agustina Vázquez y Laura yVictoria Brandi; y las delanteras Samantha Gallegos, Laura Carubín, María Mennese, AlejandrinaVázquez, Eliana Gil, Eli Vicky y Soledad Scelzi y Sofia Scelzi. Ayer por la tarde, en la cancha delcomplejo Las Rosas de la capital mendocina, la suerte de los sorteos hizo que los dos equipos seenfrentaran en un partido eliminatorio y las “suricatas” no estaban para nada contentascon los encargados del fixture.
Pero María Eugenia no estuvo ahí, ya que el viernes viajó a Buenos Aires para pasar unos díasjunto a su papá. Es que tras conocerse su hobby, esta semana salió una nota en un semanario yalteró el perfil bajo de la hija del vicepresidente. “Ella no sale mucho, es pura y humilde ymuy reservada, nunca pensó que esa entrevista iba a circular por todos lados. Está un poco asustadapor la repercusión. No está acostumbrada a todo esto, era una de las primeras notas que daba y lohizo como un favor a un amigo, pero está arrepentida. Para nosotros es Euge, nada más”,confiesa a PERFIL Soledad Scelzi, amiga de Euge y compañera de equipo.
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