La sociedad argentina está cruzada por importantes niveles de violencia y agresividad –desde la verbal hasta de la otra–, imperativos sociales y reclamos de éxito, fama y poder.
Para algunos, no hay dudas de que todas estas cuestiones repercuten en sus integrantes a la hora de los padecimientos mentales. Desde ese planteo, por ejemplo, valores estéticos inalcanzables o la exigencia de metas sociales demasiado elevadas pueden actuar hoy como posibles desencadenantes de enfermedades mentales.







