•III MASTERS OF FOOD & WINE

La mejor cocina del planeta se mudó a nuestro país

Los chefs y sommeliers más reconocidos del mundo visitaron Argentina para un evento gastronómico único. Vea la increíble galería de imágenes.

22-08-2026 | 01:44

Considerado un eventogastronómico de culto dentro del mundo gourmet, desde el 2007 en Argentina se lleva adelante el Masters of Food & Wine South America, una semana donde el buen comer y beber es elgran protagonista en dos escenarios inmejorables, el Palacio Duhau de Buenos Aires y el Park HyattMendoza, ambos hoteles cinco estrellas de la cadena Hyatt, que hace tres años se propusieron traerlo mejor de la cocina mundial a nuestro país.

La crisis no menguó el festejo y junto al apoyo de las ocho bodegas fundadoras delevento (Catena Zapata, Finca Flichman, Graffigna, Séptima, Terrazas de los Andes, Trapiche, RutiniWines y Zuccardi), que brindaron sus mejores vinos para maridar, en el evento que se realizódel 10 al 15 de febrero no faltó ningún ingrediente. Varios de los chefs más destacados deArgentina y el mundo, cinco de ellos con estrellas Michelin (considerado el Oscar de lagastronomía) y algunos de los sommeliers más reconocidos del planeta dijeron presente, copa enmano.

Episodio I: Cena de rarezas. "La noche del miércoles con la Wine SpectatorRarities Dinner fue una oportunidad única para disfrutar exquisitas creaciones de chefscon estrellas Michelin que vinieron al país solo para este evento", dijo a Perfil.com Christophe Lorvo, Gerente General de Palacio Duhau, quien destacó el aporteinvalorable de las bodegas que cedieron rarezas de sus cavas más privadas, como una botella Rutinide 1985, para poner un ejemplo.

Allí, a pesar de la copiosalluvia que inundó la ciudad de Buenos Aires, pudieron disfrutarse las comidas de Jean FrancoiseRouquette (cuyo restaurant en Francia, Pur´Grill, tiene una estrella Michellin), Philippe Labbé ( Le Chevre d´Or , Francia, dos estrellas), Nicolas Sale ( Le MonteCristo , Francia, una estrella), el argentino Fernando Trocca ( El gaucho , Londres), Christophe David ( Park Hyatt Chicago ) y Roman Dombrowski (del Palacio Duhau ). "Nos sentimos felices de haber logrado, una vez más, concretar este gran eventogastronómico único, ya estamos pensando en el de 2010", confió Lorvo, lleno de expectativas a pesardel terremoto financiero que vive el mundo.

Episodio II: Mendoza, cuna del vino. Los dos días en el Palacio Duhau, con cocktails,seminarios de cata de vinos y más fueron un prólogo de lujo para lo que vendría: cuatro días en elimponente Park Hyatt Mendoza repletos de actividades, visitas a bodegas y clases de cocina, entreotros pasatiempos gourmet.

El jueves lo más destacadofue una feria de vinos donde todas las etiquetas mendocinas mostraron sus vinos. La bodega Rutinipresentó sus vinos de Antología XXII ($209) y vitivinícola Cobos, que nada tiene que ver con elvicepresidente del voto "no positivo", fue profeta en su tierra y mostró sus creaciones, así comotambién demostraron su vigencia en la producción local de vino Catena Zapata (para destacar elAngélica Zapata Chardonnay Alta, $90); Terrazas de los Andes (con su Afincado Petit Manseng de 1000metros, $90); Nieto Senetiner (con su Cadus Syrah, $200), y Familia Zuccardi (mención especial paratoda la línea Q, $110 cada uno).

Comer en las bodegas. El viernes y el sábado fue el turno de visitar las bodegas fundadoras,donde los chefs del Masters hicieron lo que mejor saben: cocinar platos únicos. En Terrazas de los Andes, en undía a sol pleno, el uruguayo Luis Acuña, dueño de la antológica parrilla de Buenos Aires “Elpobre Luis” deleitó con tres presentaciones de cabrito: el tradicional asado de cabrito conhojas verdes; una pamplona de cabrito con papines ahumados y unas costillitas de cabrito con salsade papas y ajo.

A la noche, el por momentoshosco Francis Mallmann cumplió con su parte en su restaurante 1884, ubicado dentro de la BodegaEscorihuela, deslumbró con sus platos. Allí, la entrada fue "Causa peruana con centolla de PuntaArena", como segundo paso una ensalada de higos con mozzarella fresca y albahaca, y de principal unpuré de papas almendrado con costillas de cordero en su jugo.

El sábado, después de unarecorrida por Séptima, una hermosa bodega al pie de la cordillera de los Andes, en Agrelo, Luján deCuyo, construida con la técnica pirca utilizada por los indios Huarpes, que consiste en apilarpiedras naturales para levantar muros, el chef Enrique Olvera redefinió la clásica tortilla,demostrando que puede servirse en forma de sopa, como entrada.

La última cena. Más allá de los recorridos bodegueros, toda la atención del Máster seconcentra en la última cena, la Wine Spectator Gala Dinner, una comida de seis pasos (es decir seis platos y suscorrespondientes vinos para acompañar) preparados por los chefs con estrellas Michelin, ayudadospor todo el plantel de cocineros del evento gastronómico.

El menú consistió en: unacreme brûllé of foie gras de Jean Francoise Rouquette; atún rojo al grill, ciboullet, repé debrócoli y aceite de oliva perfumada a la mandarina de Nicolas Sale; Vieiras asadas conchauchas, caviar y hoja de oro de Kevin Thornton; Lomo de ternera, rotî con aceitunas y trufas,gratén de tomates y queso parmesano y cebollas rellenas con jabugo de Phillippe Labbé; explosión desabores de Montse Estruch; y un petit four a cargo del chef pastelero del Hyatt Mendoza, ErnestoRuiz.

“A la crisis no laquiero ni pensar, ni involucrar en lo que hago día a día, hemos llevado adelante el Masters of Food & Wine en un momento de crisis en el que nadie lo hubiera hecho porquenadie viaja por placer, incluso mi compañía me dijo si estaba seguro de hacer este tipo deeventos”, comentó a Perfil.com Antonio Álvarez Granillo, gerente del Hyatt Mendoza, quien se mostrómás que satisfecho: “No podíamos dejar de continuar con el ciclo y no hacer una terceraedición, hubiera sido muy difícil remontarla, ha sido un éxito y la vamos a pasar, vamos aaguantar”, acota en referencia a la crisis, siempre presente, también entre plato yplato.

En resumen, el Masters of Food & Wine, cuya traducción al español sería Maestros de la comida y el vino, es eso: una experiencia ideal para los amantes del buenvivir que combinan paseos por bodegas, degustación y cata de vinos, clases de cocina y mucha peromucha comida para extender los límites del paladar. En definitiva: no es el viaje ideal para comenzar una dieta, de ninguna manera.

(*) Redactor de Perfil.com

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