Lucas Rebolini Manso tuvo momentos de altas y bajas cuando ingresó por primera vez al HospitalFernández con un cuadro de psicosis tóxica, el 6 de febrero a la 0.27. Estaba muy agresivo, nodejaba que ningún médico o enfermera lo tocara. Escupía a quien se le animara a acercarse. Intentaron atarlo a una camilla, perofue imposible. Cuando llegó la “calma”, una de las dos enfermeras de la Guardia lehablaba para mantenerlo tranquilo. Entonces intentaron pincharlo en un brazo para aplicarle unsedante, pero fue imposible seguir. Se zafó, los insultó y salió corriendo desnudo.
Este es el relato del personal del Hospital Fernández al que tuvo acceso Perfil. Así se vivió desde adentro.
La escala de los NN. El hijo de Leonor Manso y Antonio Grimau llegó al hospital como un NN yfue tratado como tal. Aunque resulte chocante, en la jerga interna hay una “escala”regida por un código tácito que establece que ante una emergencia hay pacientes de distintajerarquía: primero el argentino con prepaga privada, después el que tiene una obra social, tercerosfiguran los extranjeros de países vecinos y en última línea están los NN, gente que nadie sabequién es, por la que nadie reclama.
La situación se complica aún más si, como en el caso del hijo de los famosos actores, se tratade un NN “problemático”: no puede explicar qué es lo que le pasa, no colabora con losmédicos y responde con una agresión incontenible. A esto se suma el temor a un posible contagio deVIH o hepatitis C.
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