Los asambleístas de Gualeguaychú no reconocerán el fallo de La Haya

Confirmaron que no levantarán el corte en la ruta que une con Fray Bentos. "Habrá unos cuantos muertos si nos desalojan por la fuerza"

04-10-2026 | 21:10

Miércoles por la mañana. Además de percudirme la cabeza, las gotas caen sobre el paraguaspintado de flores de mi hija, que protesta porque no tengo coche y me pregunta a dónde voy atrabajar luego de llevarla al colegio. A Gualeguaychú, le digo. Ella me pregunta si es ese lugar demontaña con caminitos que suben y bajan. No, le digo, eso es Machu Picchu. Ah, contesta, y despuésde un silencio me pregunta cómo se llaman los habitantes de Gualeguaychú. “Nosotros somosporteños y argentinos”, dice, “¿ellos son gualeguaychusianos y argentinostambién?”. Le digo que argentinos sí son, pero gualeguaychusianos seguro que no. La pereza depensamiento de las horas tempranas apenas me permite pensar gualeguaychunos, gualeguaychusenos ygualeguaychenses. Entonces ella ofrece: “gualeguaychunianos”. Parece algo poco probablepero al mismo tiempo verosímil: si el Tribunal Internacional de La Haya dictamina este 20 de abrilen contra de las aspiraciones argentinas, ni anos va a tener Gualeguaychú para recibir lospuntapiés humorísticos de nuestros hermanos orientales, sobre todo los de fraybentinos ofraybentenses o fraybentistas, que durante tres años y pico padecieron el corte del puenteinternacional, corte debido a la demora primero y la negativa de su gobierno después de erradicar ala papelera contaminante –o no– de Botnia.

Mundo acuático. ¿Es la Ruta 6 o la 9 que nos lleva a Gualeguaychú? En cualquier caso, parece unmundo acuático alisado. Los vehículos desplazan líneas de agua como brillantes parasoles al costadode la ruta, y cada tanto hay ambulancias y vehículos policiales y camiones volcados sobre labanquina. Pero la guerra no empezó aún; es sólo la consecuencia lógica de la elección de un sistemade transportes individuales, cuando –de no haber invertido en autopistas inseguras y costosasy coches que se arrugan como abanicos de plástico fabricados por la industria china–podríamos tener hermosísimos trenes bala. La cercanía a la ciudad rebelde y asambleísta la vamarcando el aumento de carteles puestos a los costados de la ruta donde se ofrece carnada ylombrices, vino patero, chacinados, maderas reforzadas, queso de campo y jabalíes, ciervos,vizcachas y carpinchos en escabeche, combinados estratégicamente con otros que claman por el sí ala vida y por el no a Botnia, que ni siquiera se divisa en la ruta internacional que sale deGualeguaychú y se corta por una frágil barrera en Arroyo Verde.

A las 13 horas, los asambleístas son tres, y se refugian de la lluvia que arrecia en esa especiede club social de barrio pobre que creció al costado del camino. Los perros, en cambio, se espulgana la intemperie. Miguel González es el primero que se anima a salir para la foto; tiene botas deagua. Dice que esperan con tranquilidad el fallo de la Corte Internacional de La Haya, queGualeguaychú está segura de sus derechos. Le pregunto qué piensan hacer los asambleístas si esacorte falla en contra de sus demandas. El hombre sonríe tranquilo y dice que no tienen previstonada, que la Asamblea lo decidirá entonces, en asamblea. María Elena Biondi dice que esperemos parasacarla linda; mientras, termina de enjuagar unos vasos en una bandeja de plástico. Cira Muñoz, queha salido a hablar por celular, corta y comunica la noticia: su interlocutor acaba de decirle quealguien escuchó al ministro Aníbal Fernández declarando por radio que si el fallo de La Haya escontrario a la demanda argentina, va a haber que levantar el corte, con la Gendarmería si hicierafalta.

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