La magia, el color y miles de extranjeros se adueñaron de las calles porteñas el día de San Patricio,el patrono de Irlanda que llevó el catolicismo a esa nación. Los festejos se divideron en dos: porun lado, familias enteras disfrutaron en forma pasiva de la música celta y el baile en laplaza; por otro, miles de jóvenes descontrolaron las calles y los bares temáticos de la zona de Retiro paraconvertir la noche en una fiesta cervecera.
El Gobierno de la Ciudad prestó su apoyo cerrando el tránsito en tres calles de la zona deRetiro para darle lugar al comienzo del evento organizado por la Asociación Argentino Irlandesa, enArroyo y Suipacha y finalizó en la Plaza San Martín, coincidiendo con la muestra de los osos BuddyBears, portadores de mensajes de paz y fraternidad entre los pueblos.
Los participantes llevaban un atuendo típico campesino-irlandés, pero para sorpresa de todos,era negro y naranja, dejando el color verde sólo para San Patricio y espectadores que se vistierony pintaron para la ocasión.
“ Ni idea, sé que es un santo irlandés, pero no conozco su historia”, decían algunosque eligieron el after-office para festejar, a diferencia del público que asistió a la danzacelta. Los asistentes pertenecían a diversos países, pero la cerveza fue el comúndenominador y no faltó en ningún momento. El 2x1 conquistó la calle Reconquista y poco a poco, los argentinos se sumaron a lafiesta.
En conclusión, pocossaben en realidad quién fue y qué hizo San Patricio en su vida, lo que sí sepercibió en la calle es que ese día, resulta una buena excusa para juntarse con amigos, tomarseunas cervezas y divertirse un buen rato.
(*) redactora de Perfil.com




