•Un pas paralizado

México: Cómo impacta el temor a la gripe porcina en la vida cotidiana

Un periodista argentino cuenta "el estado de sitio" y las medidas de prevención en la capital azteca.

22-08-2026 | 00:08

Me voy a poner la vacuna de la influenza". La voz de mi mujer sonaba a preocupación, pero no ledí mayor importancia. Tiene propensión a las gripes o las alergias, razoné. Es lógico. Aunque noestamos en temporada invernal, recordé para contradecirme. En México es tiempo de primavera. El solcalienta pese al smog, y nos hace sufrir con los persistentes cortes de agua a los que nos hemosacostumbrado. Era cerca de la medianoche del pasado martes 21 de abril, y le había llegado laversión por un compañero de trabajo. “Parece que hay muchos casos de gripe porinfluenza”, le comentó.

De aquel comentario pasamos 48 horas después a la confirmación… y el temor. El secretariode Salud (ministro) nos anunciaba cerca de la medianoche del jueves, y en horario de cierre de losprincipales noticieros televisivos, que un brote de influenza en el Valle de México (DistritoFederal y Estado de México) obligaba a cerrar las escuelas y universidades al día siguiente.

También nos recetaba antes de irnos a dormir, una batería de medidas higiénicas: lavarnos lasmanos, no saludar de manos ni de besos, no compartir alimentos, vasos, cubiertos, ventilar loslugares cerrados, y estar lo más lejos posible de personas con infecciones respiratorias.

A partir de las 11 de la noche de ese jueves, la vida se hizo bipolar en la capital. En lamedida en que las noticias se hacían vertiginosas y cambiantes, los chilangos bajamos la velocidadde nuestra rutina a enclaustrarnos en nuestras casas, y seguir por televisión o radio lasinformaciones más frescas.

Primero fue la felicidad de los niños a los que les esperaba un fin de semana largo a partir delviernes, y las complicaciones para los padres. Después de las recientes vacaciones de 15 días enSemana Santa, la noticia caía como una loza. Pero de la anécdota de qué hacer con nuestroschamacos, si ni siquiera se los podía sacar a la calle, se pasó a la cuarentena del fin de semana.Las concentraciones públicas se cancelaban. No era prohibición, sólo una solicitud a la que todos(más de 20 millones de personas en la capital y su conurbano) nos fuimos plegando.

Los conciertos fueron anulados, las cadenas de cine cerraron, comercios y restaurantesprefirieron no abrir, las corridas de toros se suspendieron, teatros, bares y discotecas quedaronmudos, la embajada estadounidense cerró su oficina de visas, los shopping y mall se vaciaron degente, dos partidos de futbol de la primera división se jugaron a puertas cerradas, y hasta laIglesia Católica rompió sus primeras reticencias y canceló sus misas. Fue la primera vez desde losaños 20 del siglo pasado, cuando el Estado y la Iglesia Católica se enfrentaron en la guerracristera, en que se suspendió la eucaristía del tercer domingo de Pascua de Resurrección.

El Distrito Federal vació sus calles poco a poco, hasta este lunes incluso que se asemeja más almovimiento de un día sábado que el de un día de labores normales. Las imágenes de los habitantes deesta ciudad con sus bocas cubiertas del azul de los tapabocas, ha recorrido los rincones del mundo.En los autos, el subte, los ómnibus, la calle, bancos o comercios todo el mundo los lleva puesto,se necesiten o no, porque ya se sabe que únicamente son necesarias en áreas concurridas oaglomeraciones, y tienen un vida efímera. Se hacen colas en las farmacias para conseguirlas, si esque las tienen, o se las pide en los puestos de repartos que realiza personal del Ejército o delgobierno del DF.

El impacto se hizo sentir. Las pérdidas económicas en la capital alcanzan hoy los 300 millonesde dólares. Los restaurantes tienen pérdidas del 90 por ciento y los comercios del 300 por ciento.Los únicos beneficiados son los propietarios de farmacias que han incrementado sus ventas hasta el300 por ciento con la venta de tapabocas, retrovirales, antibióticos y todo lo que seaantigripal.

A las primeras medidas del jueves y fin de semana le han seguido la suspensión de clases desdeguarderías a universidades de todo el país hasta el miércoles 6 de mayo, mientras que la justiciasuspendió actividades hasta esa misma fecha, con excepción de los tribunales que atienden casospenales. Los familiares de condenados tampoco podrán visitar las cárceles hasta nuevo aviso.

Del primer anuncio de alerta epidemiológico, hace más de 72 horas, a estas horas en que se sabelas características de un virus altamente contagioso y mortal, capaz de propagarse por el aire, yque se está en el momento más grave por su capacidad de propagación, las dudas de la poblacióntambién se manifiestan. Lo dicen en la calle y los centros de trabajo o en llamadas a lasestaciones de radio: “para mí que el gobierno hace esto para escondernos otras cosas”,desconfían.

El pasado sirve de ejemplo. En 1985 tras el terremoto más grave de la historia de este país, semaquillaron cifras, tanto de muertos como de costos económicos. Pero esa desconfianza es alimentadapor la información suministrada por una empresa estadunidense de biovigilancia, quien alertó a laOMS, el 2 de abril que a fines de marzo la población de La Gloria, estado de Veracruz, donde viven3.000 personas, el 60 por ciento presentaba un cuadro de gripe y neumonía extraordinario. Un totalde 400 personas habían sido atendidas en servicios médicos. En su conferencia de esta mañana, elsecretario de Salud se limitó a confirmar la información.

El dato de la empresa Veratect, quitó asidero a las primeras versiones oficiales mexicanas deque el virus fue importado de Estados Unidos. No es tan fácil como decir con razón, que el problemadel narcotráfico en México es por tener el otro lado de la frontera al principal consumidor dedrogas del mundo. Los estadounidenses tienen sus casos del virus y por el momento no piensan cerrarla frontera.

Una pregunta contundente se ha lanzado al aire en radio y televisión: ¿Por qué en Estados Unidosno hay muertos, y en México sí?

La caótica capital mexicana, donde no sólo se aprende a convivir con el smog, más de 300 obrasviales que hacen del tráfico infernal una peste más, y serios problemas de suministros de agua concortes casi diario, tiene ahora en el virus de influenza porcina una nueva marca en su piel. Quedauna más que ayer volvió a presentarse para recordarnos dónde vivimos: los sismos.

A las 11:45 de la mañana de este lunes se sintió el movimiento telúrico durante una ríspidaconferencia de prensa del Secretario de Salud, que anunciaba el agravamiento del avance del virus.En medio del temor que creó el sismo de 5.7 grados Ritcher, el funcionario bromeó: “(elmovimiento)…es por el edificio de enfrente que están construyendo”.

(*) Especial para Perfil.com

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