Mi hijo era un chico sano, bien alimentado y le gustaba mucho hacer deporte. Si biensu peso estaba por debajo de su altura, la cantidad de glóbulos en sangre era óptima. Pero sufriócomo un animalito y falleció repentinamente en menos de 72 horas. Todavía no logroexplicármelo”. Cuando habla Daniel Palavecino habla de su hijo se refiere a Kevin,de 15 años, alumno de la Escuela Técnica Nº 7 Víctor Martínez de Laferrere, con excelentes notas ensu boletín de calificaciones, quien además cursaba quinto año de inglés y hace poco había empezadoun curso de reparador de PC. “Soñaba con progresar y ser alguien”, cuenta Miriam, su madre,mientras mira su foto sobre la mesa del comedor, y Matías, su hermano de 7 años, muestra un dibujoque le dedicó.
“El sábado 13 mi hijo se fue a dormir temprano sin ningún síntoma de gripe nimalestar”, cuenta Palavecino. “Pero el domingo se levantó con fiebre y unfuerte dolor en la espalda. Cerca de las ocho de la noche expectoró sangre y a las 2 de lamadrugada empezó con problemas respiratorios. Entonces, con mi mujer nos tomamos un remise y lollevamos de urgencia al Sanatorio Privado Salud (SPS) de Ciudad Evita. Allí, el médico de guardia,Ignacio Gaete, le diagnosticó bronquitis y le recetó amoxicilina 500, además de baños de vapor tresveces por día. Enseguida lo mandaron de vuelta a casa y le aconsejaron reposo por 48horas”.




