Pienso que estoy entrando en la segunda mitad de mi vida, la de mis mejoresrealizaciones”, escribía Nacha Guevara en 60 años no es nada, el libro de autoayuda que publicó contando sus secretos paramantenerse eternamente joven, vital y bella. Corría el año 2001 y por entonces lucía una largamelena chocolate y ensayaba en España un espectáculo con el que repasaría su trayectoria sobre losescenarios.
Casi una década más tarde, la multifacética artista recibe los 70 casi como si el tiempo no hubiese pasado, aunque rubia platinada y preparándose paravolver con un protagónico a la pantalla grande y para ponerse en la piel de Tita Merello en la temporada teatral de verano. Sin libros ni festejos esta vez,pero con un viaje que la mantendrá lejos de Buenos Aires por unos días y le evitará la aplomadasolemnidad que suelen traer consigo los saludos de cumpleaños.
Quereme así. “Nacha es el símbolo del ‘hago lo que quiero, no me importa nada denada’. Eso la convierte en la libertad en el arte personificada.” Quien la describe es Patricia Sosa, la cantante y actriz que estuvo a punto de compartir cartel conella en la puesta teatral Las hijas de Caruso, en 1999. “Creo que el secreto para su vitalidad es que es una mujer muy divertida. Y, por cierto, su risa es sumamentecontagiosa.”
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