Para muchos, La Pampa es sinónimo de grandes extensiones de campo, de tierras sembradas de trigo, soja, girasol o alfalfa, de ganado pastando al sol, de montes de caldenes, amplios horizontes y ninguna ondulación.
Situada estratégicamente en el centro mismo del país, la provincia oficia como puerta de entrada a la Patagonia y constituye un destino propicio para aprender las prácticas rurales, disfrutar el verdadero silencio, así como disponerse a la aventura.





