•Santoral Catolico

Nuestra Señora de las Nieves: la milagrosa nevada de verano en Roma que originó la devoción a la Madre de Dios

La Iglesia católica conmemora la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor, ligada al célebre milagro estival de la Virgen María en la colina del Esquilino.

Nuestra Señora de las Nieves: la milagrosa nevada de verano en Roma que originó la devoción a la Madre de Dios
Santoral Catolico
05-08-2026 | 10:29

El santoral católico celebra cada 5 de agosto la festividad de Nuestra Señora de las Nieves, una de las advocaciones Marianas más antiguas y veneradas. Esta conmemoración está intrínsecamente ligada a la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma, el primer templo de Occidente erigido en honor a la Madre de Dios tras el Concilio de Éfeso.

La prodigiosa nevada estival que inspiró la basílica de la Virgen María

Según la piadosa tradición del siglo IV, el patricio romano Juan y su esposa, al no tener descendencia, prometieron legar sus bienes a la Santa Sede. Durante la noche del 4 de agosto del año 358, la Sma. Virgen María se les apareció en sueños para anunciarles que debían construir un templo en el lugar exacto que encontrarían cubierto de nieve a la mañana siguiente.

San Juan María Vianney, el humilde Cura de Ars que transformó el corazón de un pueblo

Milagrosamente, en pleno e intenso bochorno veraniego, la colina del Esquilino despertó totalmente alborada por un manto blanco. El Papa Liberio, quien había experimentado una visión idéntica, acudió de inmediato al sitio para trazar sobre el terreno fresco el contorno de la futura basílica. El prodigio conmocionó a los ciudadanos, consolidando rápidamente una inquebrantable fe popular hacia la figura celestial.

El templo primitivo fue remodelado posteriormente por el Papa Sixto III, convirtiéndose en el majestuoso santuario mariano que conocemos hoy. En su interior se conserva la preciada reliquia del Santo Pesebre y el célebre icono de la Salus Populi Romani, objeto de profundas oraciones de los fieles que imploran protección y asistencia espiritual ante momentos de gran adversidad.

Cada año, la liturgia rememora el evento con una emotiva tradición donde pétalos de rosas blancas caen suavemente desde el techo del templo romano durante la misa solemne. Esta bella representación simbólica busca mantener viva la memoria de la nevada divina, renovando la devoción sincera de miles de peregrinos que solicitan milagros y auxilio a la santísima patrona universal.

Para encomendarse a su amparo, los creyentes suelen rezar el Santo Rosario o elevar oraciones especiales solicitando la intercesión divina para conservar la pureza del alma. Su figura es ampliamente invocada para pedir protección ante desastres naturales, alivio de dolencias físicas y guía constante para las familias que buscan mantenerse unidas bajo la gracia y el consuelo divino.

En esta misma fecha, el martirologío recuerda también a San Emigdio, Santa Margarita del Santísimo Sacramento y San Africano. A lo largo de la semana, la comunidad eclesial venera la Transfiguración del Señor el 6 de agosto, a San Cayetano el día 7 y a San Lorenzo el 10, coronando un período litúrgico cargado de profundos testimonios de fe.

En la Ciudad de Buenos Aires, los devotos pueden acercarse a rendirle culto en la Parroquia Nuestra Señora de las Nieves, ubicada en el barrio de Liniers (calle Ventura Bosch 6662). Allí se realizan misas especiales, rosarios comunitarios y procesiones solemnes que reúnen a los fieles porteños para expresar su gratitud y rezar frente a la bendita imagen patronal.

También en Perfil