Esta vez no fue la casa familiar de Martínez, como sí ocurrió en 2004 cuando Marcela HerreraNoble –hoy separada– se casó con Sebastián. Uno de los grandes amigos de Ernestina deNoble ofreció, por así decirlo, “su casa”: los salones del Jockey Club de San Isidroque preside Bruno Quintana. Además de las comodidades propias que brinda su arquitectura, el lugartenía una característica que es prioridad para la dueña del Grupo Clarín, seguridad y grandesportones que impiden el acceso de quienes no estaban incluidos en la cuidada lista de ingreso.Allí, el viernes por la noche, una sucesión de autos desfilaron por la entrada y una vez superadoslos dos controles, los doscientos invitados se ubicaron en uno de los salones, incluso la jueza depaz quien llegó sobre la hora, demorada por el tránsito de zona norte.
Con All for love, el tema de la película Los tres mosqueteros que canta Brian Adams, FelipeHerrera Noble y Vanesa Defranceschi Sadi se presentaron para recrear ante todos sus amigos yfamiliares, la ceremonia civil que, una semana atrás, los convirtió en marido y mujer. Vanesa tuvodos cambios de vestuario, ambos diseños exclusivos de los marplantenses Carlos Di Doménico y CésarJuricich. El primero, fue un traje corto de organza, tul y seda color vainilla, con flores enrelieve. El segundo, que ella se puso para ingresar al salón después de la recepción, fue unvestido largo de color “nude” –neologismo fashion usado para decir piel– engasa de seda natural que remataba en un collar de cristales Swarovski “anexado” almodelo. Los zapatos de Benicio eran de color “platil”, nuevo término también fashionque identica al mix de polata y bronce. El detalle, ramo y tocado realizado por Eduardo Mariscalcon tres docenas de pimpollos de rosas.
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