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Secretos del sexo-cash en el cabaret elegido por Clinton

Cocodrilo es el lugar que prefieren famosos de la talla del ex presidente de EE.UU. La ayudita de Maradona y Fantino. Las chicas del segundo piso.

13-10-2026 | 11:55

En épocas donde un universo de conexiones virtuales garantiza elacceso al show e incluso al tarifario privado de cualquier mujer dispuesta a cambiar su cuerpo pordinero, la mera idea de que todavía perduren los cabarets puede resultar obsoleta y anticuada.Excepto que el clasicismo del típico cabaret oscuro y espejado se transforme en una zona de tránsito cool para celebridades de todo calibre. Un lugar de moda con aspiraciones de glamour e invitados tan especiales como Diego Maradona, Mike Tyson o –como ocurrió elúltimo 2 de junio– el ex presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton.
Entonces no se estará hablando de cualquier cabaret, sino de Cocodrilo. “El boom de Cocodrilo comenzó cuando Alejandro Fantino empezó a arengar a los invitados de susprogramas para que vinieran, instalando de a poco que se hablara de un cabaret”, cuenta OmarSuárez, que regentea el lugar desde hace 15 años.
El efecto Bill. Los miércoles por la noche, la planta baja de Cocodrilo ofrece un ambientedonde comparten mesas turistas italianos con mexicanos, hombres maduros con sus copas de champagney chicas jóvenes que relojean sus movimientos.
En el escenario –algunas noches hay shows de transformistas,concursos de camisetas mojadas o entregas de premios para “amigos de la casa” como elcantante Ricky Maravilla o la ex testigo del caso Coppola, Natalia Denegri–, PatricioGiménez, el hermano cantante de Susana, desgarra covers de Louis Armstrong y Rod Stewart. Laganadora de Gran Hermano 3, Viviana Colmenero, que contó su paso por la prostitución, también estásentada entre las primeras mesas. Cocodrilomaneja una clientela estable de celebridades y personajes mediáticos en eseestilo.
Cerca de la entrada, por ejemplo, Nino Dolce, ex participante de Gran Hermano Famosos, saluda con el calor del auténtico habitué. “ Cocodrilo me recuerda siempre al bar de la película Casablanca –le dice al públicoPatricio Giménez, a punto de masacrar un clásico de Dooley Wilson–, ahí se juntabanrefugiados y prófugos; acá se juntan Oggy Junco y Bill Clinton”.
La nota completa, en la última edición de la Revista Noticias .

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