Como todos los años, la comunidad mapuche se reúne entre el 20 y el 24 de junio para festejar elwe tripantu que en mapuche significa “luz que vuelve”. Es la celebración más importantepara esta cultura del hemisferio sur. Ayer se realizó una ceremonia en la capital de Neuquén, aorillas del río Limay y pudieron participar también gremios, asociaciones, amigos y compañeros quefueron invitados por las distintas comunidades.
En este festejo, el sol y las trece lunas del año son los principales elementos de la naturalezay también las que determinan el día exacto de su reverencia. Por eso, cuando las noches comienzan aser mas cortas y los días más largos, se los escucha decir que ha finalizado el período de cosechay comienza una nueva etapa, la época de siembra. Según su filosofía, el sol nace con la llegada delinvierno, se vuelve joven en la primavera, envejece durante el verano y comienza a morir en elotoño, cuando los arboles pierden sus hojas.
Para esta cultura, tener conocimientos importantes sobre astrología y astronomía esindispensable para la decodificación del idioma de la tierra y posibilitar definir con exactitud lafinalización y comienzo de cada etapa.
Los preparativos del we tripantu para darle la bienvenida al astro y pedirle por el año quecomienza se organizan con anterioridad. A las seis de la mañana, un grupo importante de personas sereúne a metros del lugar elegido para caminar hacia un lugar sagrado llamado rehue.
Al llegar, todos comienzan a dar vueltas en círculo y en silencio alrededor de las ofrendas, ycomo lo indican los astros, en sentido contrario a las agujas del reloj, conforme a como se mueveel sol en este hemisferio. “La ceremonia consistente en un momento de conexión einterrelación con los espíritus de la naturaleza, los antepasados y el universo para agradecerlepor la finalización de un ciclo de vida y permitir recibir el siguiente” , explicó RobertoÑancucheo, director de Pueblos Originarios y Recursos Naturales de la Secretaria de Ambiente yDesarrollo Sustentable de la Nación. Así se da inicio al comienzo de la ceremonia con la“vestidura” del rehue con ofrendas, fuegos, plantas y banderas.
Luego de esta reverencia, hablan los “Loncos” o jefes de cada comunidad expresandosus sentimientos de pertenencia, lucha y perseverancia, inculcando a todas las generacionespresentes la importancia de conservar el medioambiente.”Queremos que toda la sociedadrecapacite sobre el ciudadano, la naturaleza y el entorno”, reflexionó Ñancucheo.
Mientras tanto, un grupo de jóvenes (conas), hace de anfitrión para recibir a los invitados,ellos son los encargados de preparar el fuego y controlar que todo salga perfecto.
A media mañana, antes del almuerzo, se realiza uno de los rituales más importantes de laceremonia, el baile del Choique Purrun, o danza del ñandú donde niños de entre 8 y 15 años bailansemidesnudos en el suelo sagrado el ritmo que les marca la pachamama.
Después de una larga jornada de agasajos a la tierra se comparten alimentos preparados para laocación; asado con chicha (jugo de manzana fermentado), abundantes ensaladas y tortas fritas y elatardecer nos anuncia que ya está dada la bienvenida al we tripantu, al sol que nace, al año nuevoque vuelve.







