WASHINGTON.- El módulo que transportaba un satélite para detectar las emisiones terrestres de dióxido decarbono, responsable del efecto invernadero, no se separó del cohete que lo impulsaba y cayó estemartes cerca de la Antártida, haciendo fracasar una misión de 278 millones dedólares.
Antes de esta decepción en la investigación científica sobre el clima, el satélite había sidolanzado con éxito desde la base Vandenberg de la Fuerza Aérea, en California, a las 01H55 a bordode un cohete Taurus XL, según imágenes transmitidas por la agencia espacial estadounidense(NASA).
No obstante, tras "varios minutos en vuelo, los directores del lanzamiento declararon una contingencia cuandolos propulsores fallaron en separarse adecuadamente" del módulo satelital, señaló la NASAen un comunicado.
"El vehículo no tuvo suficiente impulso para alcanzar la órbita y cayó en el océano cercadel continente antártico", dijo en conferencia de prensa John Brunschwyler, encargado delprograma del cohete Taurus -fabricado por la firma Orbital Sciences Corp- que transportaba elsatélite.
"Todos en el equipo estamos decepcionados a un nivel muy personal, estamos muy disgustadoscon los resultados", añadió.
Era la primera vez que la NASA utilizaba un cohete Taurus para poner uno de sus satélites enórbita y Brunschwyler insistió en que el sistema había fracasado tan sólo una vez en los sietevuelos que se efectuaron entre 1994 y 2004.
"El lanzamiento no tuvo complicaciones", dijo a la AFP el portavoz del Jet Propulsion Laboratoryde la NASA en Pasadena (California), Alan Buis. "El ascenso estaba bastante avanzado", a la alturadel Océano Pacífico, cuando se declaró la "contingencia", dijo Buis.
El satélite, bautizado Observatorio Orbital de Carbono (OCO, por sus siglas en inglés) tenía como misiónhacer un mapeo completo de las emisiones terrestres, tanto de origen humano como natural, dedióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero vinculado al calentamiento global.El costo de la fracasada misión fue de 278 millones de dólares.
Los datos obtenidos por el satélite OCO ayudarían a los científicos a proyectar con mayorexactitud los aumentos de emisiones de CO2 en la atmósfera, para facilitar predicciones másprecisas sobre el cambio climático.
El director de vuelos de la NASA Chuck Dovale informó que se creará un equipo para determinar lacausa probable del fracaso, al que calificó como "una enorme decepción" para la comunidadcientífica.
Michael Freilich, director de la división científica de la NASA, señaló que no es posible prever cuánto tiempo le tomará a la agencia espacial desarrollar un reemplazodel OCO, cuya construcción se prolongó durante ocho años.
Era la primera nave de la NASA dedicada a estudiar el dióxido de carbono, pero no la primera enórbita: el 23 de enero Japón lanzó un satélite dedicado a la detección de emisiones de gases deefecto invernadero. La misión japonesa ayudará a los científicos a medir la densidad del CO2 y delmetano de casi toda la superficie terrestre.
Fuente: AFP







