Qué ocurre cuando el esfuerzo de toda una vida y un descubrimiento astronómico sin precedentes quedan en manos ajenas? Esa es la encrucijada que atraviesa Marina, la astrofísica que protagoniza Estrellada, el nuevo e impactante unipersonal escrito y dirigido por Verónica Litvin que se presenta los jueves a las 21 en NüN Teatro Bar (Juan Ramírez de Velasco 419, CABA) en una temporada de siete únicas funciones durante octubre y noviembre.
En la historia, tras ser desvinculada formalmente del proyecto que lideró y sufrir la traición de su propio mentor, Marina se adentra en la oscuridad de un descampado buscando un final fatal. Sin embargo, en medio de ese aparente basural, la luz estelar se filtra entre objetos dispersos para transformar el espacio en un improvisado observatorio autobiográfico. Inspirada en historias reales de científicas invisibilizadas a lo largo del siglo XX, la obra teje una mirada profundamente latinoamericana sobre la inestabilidad económica, la fuga de cerebros y las renuncias personales que impone la carrera científica. Detrás de este exigente despliegue escénico se encuentra Victoria Baldomir, reconocida actriz, dramaturga y gestora cultural, la intérprete repasa en diálogo exclusivo el vértigo del escenario en soledad y la emotiva respuesta del público.
El abismo y la magia del unipersonal
Aceptar el rol de Marina significó para Baldomir saldar un anhelo profesional pendiente. "Hacer un unipersonal era un desafío que quería tener en algún momento de la vida, me daba mucha curiosidad e intriga. Llegó de una manera muy particular: un amigo productor me dijo que una amiga suya había escrito una obra que era ideal para mí. Cuando leí el texto de Vero Litvin me pareció hermoso. Entendí perfectamente por qué me lo recomendaba, por cómo estaba contado el universo, por el humor y por la ternura", relata la actriz en una entrevista exclusiva.
Sin embargo, el tránsito hacia el estreno no estuvo exento de dudas e incertidumbres: "Al principio hubo un momento donde dije: '¿En qué me metí? ¿Quién me mandó a hacer esto sola?'. Porque no hay músicos en escena ni otros apoyos. Pero pasa algo muy particular: como no te queda otra, entrás o entrás. En un momento te olvidás de que estás actuando. Te metés de lleno en el viaje y conectás muy rápidamente".
Ante el clásico fantasma del olvido del texto, Baldomir confiesa entre risas: "Los días anteriores pensaba 'creo que no me sé la obra'. Me daba mucho miedo olvidarme la letra. Pero por suerte en el escenario la memoria fluye y el viaje de la historia te lleva solo".
Desarraigo, injusticia y la lucha de la mujer científica
Aunque la pieza rescata luchas universales del género en la ciencia, la trama dialoga fuertemente con la realidad local. "La obra habla de situaciones que pasan en nuestro país: la científica que para desarrollar su investigación tiene que irse porque no consigue recursos ni financiamiento. Lo cuenta desde un lugar de desarraigo, de estar obligada a irte a otro lado por tu vocación. Y además, a esta científica su propio mentor le roba el descubrimiento y la desvincula. Es la sensación de decir 'encima de todo lo que hice y me fui, me cagaron'", reflexiona la protagonista.
Pese a la dureza del conflicto, el espectáculo logra emocionar a espectadores de todos los perfiles: "No es un golpe bajo. La injusticia toca una fibra universal. Hay mucha gente movilizada con la temática, no solo mujeres, sino cualquier persona que quiso hacer algo en la vida y se sintió frustrada por no poder concretarlo".
La vocación como motor de salvación y la estética en escena
Para Victoria, el verdadero núcleo de la historia trasciende la denuncia y se deposita en la reconstrucción personal: "Estrellada habla mucho del deseo y de la vocación. Marina quería ser astronauta cuando era chica y después terminó estudiando física. A mí me pasó con la actuación: eso que vas a amar hacer para siempre y que, al fin y al cabo, es lo que te rescata. Conectar con ese deseo inicial que sigue intacto".
Sin revelar todos los secretos del desenlace, la actriz adelanta la transformación de su personaje: "Encuentra una revancha al conectar con su propia voz interior. Cuando está dispuesta a soltar todo porque está dolida y arruinada, su propia voz le dice 'vamos, ahora vas a reclamar tu mapa y escribir tu carta con la rabia del pampero'. Es un mensaje absolutamente esperanzador. Te deja ese impulso de ir detrás de lo que uno quiere".
Esta lograda atmósfera poética y realista es conducida por la mirada de Litvin en dramaturgia y dirección, acompañada por un refinado equipo técnico y artístico. La puesta destaca por el diseño escenográfico de Cecilia Zuvialde y el vestuario de Lara Sol Gaudini, iluminados sutilmente por Diego Becker. A su vez, el universo sonoro y la composición musical pertenecen a Pablo Viotti, sumados a la voz en off de Ariel Bar-On, la asistencia de dirección de Rocío Agrasar y la producción ejecutiva de Zoilo Garcés. Es un proyecto que cuenta con el apoyo de Proteatro y el Instituto Nacional del Teatro (INT). Encontrá acá más info sobre las entradas.











