Superamos miedo y tabúes", dijo Gabriel Boccazzi, vocalista de la banda de rockanglo-argentina The Draytones, al hacer un balance de la gira por las Islas Malvinas durante la cualpresenció incluso una boda entre un ex combatiente argentino en la guerra con Gran Bretaña de 1982y su novia, celebrada en Puerto Argentino.
Boccazzi, porteño de 33 años radicado en Londres y mentor de The Draytones, narró sin pausa el viaje de una semana al archipiélago, donde fueronrecibidos con desconfianza y algunas críticas, pero según relató, la música del grupo terminóconquistando el corazón de los isleños.
"Cuando llegamos encontramos las puertas cerradas de los lugares donde teníamos previsto tocar.La gente desconfiaba de que el viaje tuviera un contenido político", afirmó el músico en un coquetorestaurante de la periferia norte de Buenos Aires.
A su lado, Luke Richardson (28 años), el baterista y cantante nacido en Grimsby, Gran Bretaña,recordó en un prolijo español que "los kelpers entraban serios a los pubs donde tocábamos, perodespués se soltaban y terminaban bailando nuestras canciones", incluso "No me iré" y "Un día más",las dos únicas en castellano del repertorio.
La gira de The Draytones, que evoca en algunos acordes a legendarios grupos como The Beatles y TheWho, se extendió entre el 14 y el 21 de noviembre, pero no fue tan ambiciosa como lo planeado.Conciertos ya pactados fueron cancelados y los músicos se abocaron a las presentaciones en casas deisleños y algunos pubs.
En una de ellas, en la vivienda de Tony Blake, un influyente empresario, festejaron la bodaentre los argentinos Claudia Fuertes y Carlos Azuaga, un ex combatiente en la guerra de 1982 ganadapor el Reino Unido, con el trágico saldo de 649 soldados argentinos y 255 británicos muertos.
Los músicos conocieron a la pareja que decidió contraer enlace en Malvinas en el aeropuerto deMount Pleasant, en la Isla Soledad, cuando Azuaga se fundió en un abrazo interminable con otro excombatiente, Gabriel Sagastume, que acompañó la gira de The Draytones por el archipiélago, en el Atlántico Sur.
"Se miraron en Mount Pleasant y se reconocieron. Habían peleado uno cerca del otro y Carloshabía decidido casarse allí con su novia desde hace 9 años para borrar el horrible recuerdo de laguerra", contó Bocazzi.
Sagastume, un fiscal penal de La Plata, 60 km al sur de Buenos Aires, que impulsó el viaje de labanda anglo-argentina a las islas fascinado por el logo que fusiona las banderas de Argentina yGran Bretaña, terminó como testigo de la boda civil, en la que Boccazzi ofició de improvisadotraductor.
Pero las coincidencias no terminaron allí y en el mismo avión que los llevó a las Malvinasviajaba el pastor evangelista Marcelo Dentaro, otro ex combatiente, quién durante los festejos lesdio una bendición a los recién casados.
The Draytones cerró su gira con un concierto en una sala del Town Hall, un edificiogubernamental, en Puerto Argentino, frente a unas 200 personas, entre ellas militares alistados enla base local, una cifra considerable ante una población de unas 2.400 almas.
"Fue una experiencia humana increíble. Me llevo muchas anécdotas para casa", cierra Boccazzi,nacido en el barrio porteño de Caballito, sobre su pronto regreso a Londres.




