Archivo•DIARIO PERFIL

Food Extreme: asumir riesgos a través del buen gusto

Combinando adrenalina con sabores nuevos, el exitoso gourmet de Los Angeles Govind Amstrong se sumó a una insólita propuesta. Perfil compartió su experiencia. Fotogalería.

13-10-2026 | 12:16

Seis de la tarde, noche intensa. Las brazas que iluminan el bosque fueguino de Tierra Mayor,resultan escasas frente a los dos grados bajo cero de la región del fin del mundo. Igual no es elfrío lo que más preocupa sino los gestos del hombre de rastas y tez morena. Después de dominar lasmotos de nieve y un trineo empujado por perros salvajes, el elegido para conducir ‘Extremefood’ se embarca en lo que mejor sabe: cocinar. Sin la seducción de Francis Mallmann, ni lapicardía de Anthony Bourdain, Govind Armstrong se adapta con timidez al ritmo del equipo deproducción de GP Media en esta propuesta creada por el nuevo formato de Infinito. Incluso lassugerencias del Gato Curuchet, un lugareño que conoce la zona y sus mañas como nadie. Por fin, elchef norteamericano combina especies y olores con la carne del cordero patagónico. El propioCuruchet cede frente al manjar. “Esto es exquisito, no se lo pierdan”, propone. Laescena se graba. Prueba superada.


PALADAR NEGRO. En realidad, el final en Ushuaia corona las varias semanas degrabación del ciclo que desde el martes 4 de agosto a las 20.30 se emitirá por la pantalla deInfinito. Durante el proceso de Extreme Food, el chef mimado por celebridades como Leonardo DiCaprio y Al Pacino, entre otros, elaboró platos insólitos con ratas y chapulines mexicanos; pirañasbrasileñas y las tan codiciadas centollas del canal de Beagle, entre otros. A la vez, en sincroníacon la curiosa propuesta televisiva, Govind se animó a lanzarse en caída libre desde cascadas ygrutas, apasiguar a salvajes yacarés y aprender los secretos de la doma de búfalos. “No mesumé al programa por las luces o la fama”, confía a PERFIL el gourmet que con sólo 40 añoscoordina y dirige Table 8, tres restaurantes en Miami, Los Angeles y Nueva York, además de serconsultor del menú de un par de líneas aéreas, uno de los chef preferidos del Queen Mary 2 y asesorculinario y embajador de Nueva Zelandia. “Sé que lo mío no pasa por el brillo si no por miapertura a nuevas culturas y experiencias”, agrega el muchacho criado en Costa Rica. Acontramano del vértigo y del zapping, el hombre se toma con calma cada recomendación, sin descuidarsus obligaciones de empresario. De hecho, ni aún en la situación más riesgosa, deja de chequear sublackberry, para coordinar las tareas de sus 400 empleados.


“La cocina me ha servido para aprender a confiar, a escuchar a los otros. Mi propósitono es acaparar la atención de los demás, si no descubrir el encanto de personajes como el Gato, queatravesaron por insólitas experiencias”, define. Aunque Armstrong tiene lo suyo. Así debiólidiar con el lanzamiento de un nuevo restaurante, al tiempo que asumía la propuesta televisiva ycomenzaba la crisis financiera. “En cuestión de horas, pasé de organizar el último Table 8del hotel Coope Square de Nueva York, a volar en helicóptero, hasta el corazón de la selvaamazónica. Enfrentarme con gente encantadora, dejó sin sentido al estrés que había quedado encasa.”


EN EL CONFIN. Pero el trabajo en Ushuaia también tiene lo suyo y el hombre que seformó en tierras caribeñas lo sabe. Tanto él como, Andrés Raggi, responsable de la producciónoriginal de esta señal de Turner, saben que la sorpresa es clave para el espectador.“Buscamos corrernos del imaginario y al mismo tiempo exponer aquello que represente a cadalugar”, comenta Raggi al diario. Eso sí, a veces la realidad obliga a cambiar el orden deldía. La caza del castor, gran depredador del bosque en los Altos del Valle, cedió a la travesía decuatro kilómetros de trineo, hasta llegar al lugar elegido por el equipo de GP Media, donde elplato más preciado por los fueguinos (el cordero) terminó reemplazando a la carne rancia delroedor. “Al espectador latinoamericano se le va a hacer agua a la boca”, pronostica unode los realizadores, mientras saborea los restos de la salsa agridulce de Govind. En cambio, lapesca de la centolla remite al género bonvivant de la televisión del nuevo siglo. La proeza no pasatanto por el equilibrio que debe hacer el moreno dentro de la embarcación que cruza el canal deBeagle, hasta recolectar el enorme y rosado crustáceo, si no por el camarógrafo y sonidista quienesdesde otro barco, siguen los comentarios del chef. “Hace más frío aquí que en lanieve”, se sinceran. Por fin, en la isla Bridge, el vino tinto riega la última escena delciclo, acompañando el capítulo que concluye la serie en Argentina. La idea primaria de Extreme Foodvuelve banal la vida cotidiana del conductor.
¿Qué te conmueve más cocinar aquí, o satisfacer los pedidos de Di Caprio y Al Pacino?
No hay brillo que pueda comparar todo esto. Respeto a los actores y pagan bien por una buenaatención. Ninguno de ellos me pidió algo complicado.
¿Cuáles son sus preferencias?
A Leo le gusta comida orgánica, especialmente pescado. En cambio, Pacino ama los bifes comoyo. Hasta hoy ninguno se quejó. El viento de la isla sacude el rostro del protagonista del nuevociclo. El sonido del celular, suspende los extremos y pone a todos en su lugar.

(*) Desde Ushuaia

Temas
También en Perfil