Gabriel Rubistein es conocido como economista. Muy conocido como economista, y su firma ha sido solicitada por cuanto medio quiera reflexionar seriamente sobre determinadas situaciones. Pero también, como bien él juega con la palabras, “curso otra materia”: la música.
Rubistein dice de cara al lanzamiento del disco Piedras de rubí 5, disponible en YouTube y Spotity: “He encontrado en mi vida que puedo cambiar ambas cosas. Es como en un colegio, que tenés una materia de economía, una de ciencia, otra de música. A mí me gustan muchas cosas, mis gustos son multifacéticos. El tema es cuánto puede uno desarrollar. No seré músico profesional, pero le voy a darle un espacio a la música. El mínimo que se merece en mi vida”. Pero ese espacio del que habla Gabriel es grande, y ha devenido enorme: en sus últimos discos, su hijo Pablo ha sido crucial.
Gabriel Rubistein es un reconocido economista pero también posee una carrera musical.
Rubistein cuenta: “Es interesante cómo Pablo, mi hijo, que padece de autismo y prácticamente no habla, encontró esta manera de escribir, con un teclado, y aparece todo un lenguaje muy florido. Él ha escrito muchas cosas, con palabras que inventa él pero tienen sentido. A nosotros nos sorprendía que no dijera nada y que lo pudiera mostrar escribiendo. Muchas veces no se ven las capacidades alternativas que tiene, que son superiores a las que tienen otros. Por ejemplo, yo me pongo a escribir una canción, y como vengo del mundo del ensayo, no podría hacer lo que él hace, meter esas palabras de poeta, y no de ensayista, que él mete. Es muy interesante tener en cuenta el proceso que implicó llegar a que él se expresara así, ya que que si no se hubiera dado, todo eso hubiera quedado adentro”.
Este quinto álbum, dueño de muchas “inserciones de otras cosas, de otras músicas y de otros sonidos”, no es otra cosa que reafirmar en Rubistein su vínculo con la música: “Siempre estuvo en mí. Cuando pude hice cosas. Fue parte de un grupo que se llamaba Supermoco, en los años '70, lo dirigía un músico que se llama Mica Reidel, alguien conocido en el mundo del underground. Hice dos o tres formaciones de un grupo que se llamaba Rapsodia. Hice cosas en la música durante mi vida. En esta última etapa lo que apareció como algo nuevo, ya que lo que yo hacía era instrumental, a partir de Pablo y sus letras, es que vuelvo hacia las canciones”.
—¿Cómo fue el proceso en este disco?
—Se mantuvo el hecho de que son composiciones mías en buena parte, hay otros arreglos del mismo músico, Ioni Feld, que es productor e instrumentista. Las letras siguen siendo de Pablo, mi hijo.
—¿Qué representa la música para vos después de tu experiencia?
—Estamos en el living, me doy cuenta de que algo le gusta porque me pide que lo repita. Y eso lo convertimos en una canción. Él escribe la letra, y entonces se convierte en una canción. Tenemos un montón de canciones. Están la que grabamos y otras tantas que no. Yo era más de improvisar. Había hecho pocas canciones. El tema de las letras me lleva a ciertos climas, en ciertas cosas.
—¿Qué vínculo encuentras entre la economía y la música?
En la economía siempre hay cosas de intuición y creación, por ejemplo ahora con la pandemia. Yo me pongo creativo, no es solo una cuestión aburrida. La música también. En ambos hay creación, proceso de trabajo arduo. Todo tiene trabajo. Ensayos, libros, discos. Uno piensa que es pura inspiración pero para muchos es un trabajo, de 9 a 5 de la tarde. La inspiración y el trabajo se dan en los dos frentes. En la música remite a algo más emocional, más cósmico. En la economía a lo reflectivo, pero también hay algo cósmico.





