Córdoba•Fútbol y política

Cavagliatto medita su salto a la política, pero no apura el paso: “primero Instituto”

El presidente del club de Alta Córdoba no descarta incursionar en la política, una vez que concluya su mandato, dentro de tres años. “No tiene la idea de perpetuarse en el poder”, dicen desde su entorno, marcando diferencias con los presidentes de Belgrano y Talleres. Mientras, se enfoca en el crecimiento institucional de la entidad y profundiza los vínculos con el presidente de la AFA, Claudio Tapia.

Cavagliatto medita su salto a la política, pero no apura el paso: “primero Instituto”
Juan Manuel Cavagliatto
31-10-2026 | 13:12

En los últimos meses, la figura de Juan Manuel Cavagliatto en el mundo del fútbol ha crecido de manera exponencial. No sólo por el presente futbolístico de Instituto, que lo tiene como puntero del torneo y con la clasificación, por primera vez en su historia, a la Copa Sudamericana ya abrochada, sino también porque el modelo de gestión que vienen implementando en el club de sus amores lo llevó a posicionarse en AFA, “apadrinado” por su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia.

Esa visibilidad permitió que su nombre comenzar a correr en círculos políticos, donde la necesidad de descubrir a “outsiders” siempre está a la orden del día. Y aunque Cavagliatto no se ha expresado públicamente sobre la posibilidad de incursionar en ese mundo, fueron varios los dirigentes políticos que lo sondearon con el objetivo de escuchar sus pretensiones y eventualmente sumarlo a una estructura partidaria.

“Juan es naturalmente ambicioso y lo ha demostrado en Instituto. Primero con el básquet, donde los logros fueron notables, y ahora con el fútbol, donde ha generado una revolución”, dicen allegados al presidente, que cultiva el perfil bajo y por lo general no aparece en los medios. Cuando acepta una entrevista, la mesura manda.

En ese contexto, los planes de Cavagliatto incluyen un salto a la política. Eso sí: la aclaración de los interlocutores es inmediata: “Durante los próximos tres años no se va a mover de Instituto, pero es cierto que le está dando vueltas por la cabeza eso de meterse en la política. Le gusta”.

Una vez cumplido ese tiempo, Cavagliatto analizará las posibilidades de sumarse a algún espacio político y permitir que nuevas caras se sumen a la conducción del club. De concretarse esa aspiración, el contraste con Belgrano y Talleres sería notable: Luis Artime logró modificar el estatuto del club para seguir al frente de la entidad hasta 2035 (eventualmente), mientras que Andrés Fassi ya lleva 12 años al frente del club de barrio Jardín y aún le quedan tres más.

También hay un dato que Cavagliatto no deja pasar de largo: su empresa familiar. “Toda mi familia está laburando el doble para que yo pueda estar en el club, cumpliendo un sueño. Yo tengo que estar 24/7 pensando en lo mejor para Instituto sin olvidarme que mi familia me permite esto”, dijo en una entrevista con 351 Córdoba.

ADN peronista con identidad cordobesista

¿Dónde encaja políticamente Cavagliatto? La política forma parte de su historia familiar, aunque él no haya desarrollado una militancia partidaria tradicional. Su identidad tiene raíces en la cultura peronista, vinculada a una crianza atravesada por el mundo del trabajo, el transporte (su familia es propietaria de Transporte Sucre) y los sindicatos. Ese recorrido le permitió familiarizarse desde joven con dirigentes y referentes de distintos ámbitos.

No obstante, su perfil público no encaja con la imagen clásica de un dirigente peronista. Quienes lo conocen lo describen más cerca del cordobesismo, con una identidad política donde se podría destacar la gestión, la construcción territorial y los acuerdos por encima de una pertenencia partidaria explícita. Esa característica también explica por qué su nombre aparece asociado a diferentes conversaciones y armados.

Por caso, en las últimas elecciones recibió contactos para sumarse a una propuesta vinculada a Natalia de la Sota. La llamada habría llegado a través de Sergio Massa, quien no tiene una relación estrecha con Cavagliatto, pero sí mantiene vínculos con Tapia. En ese momento, Cavagliatto optó por no involucrarse en esa experiencia, más ligada al kirchnerismo. Pragmatismo puro.

Su vínculo político más significativo se ubica sin dudas en la relación con Martín Llaryora, a quien conoce desde sus años vinculados al básquet, cuando Instituto viajaba a San Francisco para competir. La relación tuvo un quiebre durante la elección municipal de 2023, que terminó con el triunfo de Daniel Passerini frente a Rodrigo de Loredo y que el gobernador no olvida.

Aquella vez, el sábado anterior a los comicios, Cavagliatto puso las instalaciones del club a disposición del aparato peronista, donde se reunió buena parte de la dirigencia y se organizó una estructura de llamados y mensajes para incentivar la participación electoral. Passerini terminó ganando por una diferencia de diez puntos, en una elección cuyo desenlace sorprendió a sectores de la oposición. “Perdón, los hice venir al pedo”, fue la lacónica frase del radical De Loredo ante los dirigentes de Juntos por el Cambio que habían aterrizado en Córdoba para celebrar una “batalla ganada”.

La posibilidad de ocupar un cargo ejecutivo aparece, en las especulaciones sobre su futuro, como una alternativa más cercana a su perfil que una función legislativa. “Su experiencia está asociada a administrar recursos, reorganizar estructuras, negociar con distintos actores y sostener proyectos en el tiempo”, dicen desde su entorno. Esas herramientas pueden resultar atractivas para un armado que busque dirigentes con recorrido en la gestión privada o institucional, aunque todavía no hay definiciones públicas que permitan afirmar cuál sería su lugar.

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