La política nacional empezó a moverse con una lógica cada vez más cercana a 2027 y, aunque todavía falte mucho para que aparezcan candidaturas definitivas, todo coinciden en que los tiempos electorales se han acelerado. Las señales no hay que buscarlas solamente en los anuncios formales sino también en las fotos, los encuentros y los espacios compartidos. En ese escenario, Córdoba volvió a convertirse en un territorio que distintos sectores nacionales buscan sumar a sus conversaciones.
Es sabido que el peronismo de Córdoba se ha mantenido alejado de la estructura nacional del partido y nada permite vislumbrar que eso se vaya a modificar. Sin embargo, en el nuevo tablero político que comienza a armarse con el foco puesto en 2027, sus principales exponentes buscan posicionarse.
Una de las fotos de la semana las protagonizó el gobernador Martín Llaryora. En Rosario, durante los Juegos Suramericanos, se mostró junto a Maximiliano Pullaro, Ignacio Torres y Gustavo Valdés, quienes coincidieron en respaldar la suspensión o eliminación de las PASO nacionales. Llaryora, en cambio, evitó pronunciarse y desde su entorno dejaron trascender que el gobernador prefiere esperar el proyecto definitivo antes de fijar posición. Una carta más para negociar con Milei.
El dato es clave porque la discusión sobre las primarias ya forma parte de la negociación política que empieza a ordenar el escenario de 2027. La Casa Rosada necesita acuerdos con sectores opositores y los gobernadores aparecen como interlocutores posibles, pero en el medio de esas negociaciones (a través de Diego Santilli), el medio LPO publicó que los gobernadores analizan armar una primara presidencial para que surja un candidato de centro.
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Los gobernadores se encaminan a fijar su elección provincial entre abril y junio del 2027. El gobierno quiere votar la eliminación de las PASO en octubre y Milei tiene que ir a buscar su reelección dentro de un año. ¿Cómo se garantizan los gobernadores que si votan ahora la eliminación de las PASO, el año que viene Milei y los Menem no les disputen sus provincias? ¿Y cómo se garantiza el gobierno que, si les habilita la reelección, luego de ganar no le armen un candidato presidencial para octubre?
Allí radica el punto principal de las discusiones y el por qué de la cautela de Llaryora respecto a fijar posición con las PASO. El otro punto que une a estos mandatarios es que ya exploraron su potencial en las elecciones del 2025 con el sello Provincias Unidas y no les fue bien (Schiaretti logró el 6% de los votos). Aunque mucho sucedió desde aquella época, hoy Milei ronda apenas los 30 puntos, un porcentaje similar al que alcanzaría Axel Kicillof, y por ahora no tienen garantizado que si presentan un tercer candidato entre al ballotage.
Passerini con Kicillof
La otra foto que dejó tela para cortar llegó desde La Plata, donde Daniel Passerini compartió el cierre del III Congreso Federal e Internacional de Juventudes con Axel Kicillof y el intendente platense Julio Alak. El encuentro reunió a representantes de 20 provincias y se convirtió en el escenario de una fotografía que, por sus protagonistas, excedió el contenido institucional del evento.
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De arranque, la presencia de Passerini tiene una explicación institucional. El Congreso había tenido sus dos primeras ediciones en Córdoba y esta vez se trasladó a La Plata por iniciativa de Alak. El intendente mantiene además un vínculo con su par platense a través del Consejo Federal de Intendentes, del que Passerini fue uno de los impulsores de su incorporación. Sin embargo, la foto adquirió otra dimensión cuando el intendente habló de la necesidad de “dejar los límites partidarios para buscar un consenso un poquito mayor”. También planteó que era necesario trazar líneas de acción y encontrar puntos de coincidencia al momento de hablar con la sociedad.
La definición fue seguida con atención en el entorno de Kicillof: lo que valoraron fue que un dirigente importante del peronismo cordobés haya viajado a La Plata, compartido escenario con el gobernador bonaerense y planteado la posibilidad de construir consensos por fuera de las fronteras partidarias.
Desde el entorno de Passerini son claros: no hay apuro por resolver el tablero nacional. La primera instancia es la reelección de Martín Llaryora. Después llegará la discusión por la sucesión en la Municipalidad de Córdoba y, una vez ordenados esos dos escenarios, aparecerá la cuestión nacional.









