La tregua legislativa por el “espíritu papal” duró poco. Después de más de un mes con el recinto cerrado, la Unicameral cordobesa volverá a sesionar este jueves, pero la reanudación estará marcada por la guerra de los carpetazos entre el PJ y la UCR. El encono del oficialismo contra la deloredista Alejandra Ferrero volvió al centro de la escena y amenaza con convertir el regreso parlamentario en otra batalla política sin resultados concretos.
El oficialismo reactivó su ofensiva para exigir el apartamiento de la ahora presidenta del bloque radical, respaldada por sus pares y por el resto de la oposición. Sin embargo, el peronismo no reúne los dos tercios necesarios para desplazarla. La estrategia apunta, entonces, a llevar el conflicto al recinto y amplificar los cuestionamientos contra Ferrero, mientras la oposición radical prepara su contraataque.
La escalada se aceleró tras el cambio de fecha de la sesión, inicialmente prevista para este miércoles y trasladada al jueves. La decisión provocó malestar en la oposición, mientras el PJ activó el tratamiento del proyecto del legislador Leonardo Limia, que solicita el apartamiento de Ferrero hasta que se esclarezcan las circunstancias institucionales vinculadas con el agente de planta permanente Omar Manuel Ludueña, detenido y acusado de abuso sexual.
Este miércoles, a las 16, un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General buscará emitir un despacho de mayoría para incorporar la iniciativa al orden del día de la sesión. Así, el oficialismo podrá desplegar sus duros cuestionamientos, aunque no cuenta con los votos necesarios para concretar el desplazamiento de la lugarteniente de Rodrigo de Loredo.
La pelea en escena
La decisión tiene otro costo político. Mientras vuelve a poner a Ferrero en la línea de fuego, el oficialismo postergó para la semana próxima el proyecto del Ejecutivo que unifica el marco normativo de promoción industrial, una iniciativa que avanzaba con amplio consenso y representa un compromiso con la Unión Industrial de Córdoba (UIC).
La postergación alimentó las críticas de quienes esperaban que la reanudación de la actividad en el recinto permitiera dejar atrás los enfrentamientos y concentrarse en proyectos de fondo.
“Estaban yendo a una sesión en la previa del Papa y ahora van a explotar la sesión”, lanzó una voz con banca, al quejarse de la maniobra que vuelve a meter a todos “en el barro”. La misma fuente calificó la convocatoria como “una sesión falopa sin ninguna ley de fondo”, más allá de los pliegos de jueces y funcionarios judiciales y las radios municipales.
“Quieren volver al barro de la política en la previa del Papa”, fustigó otro interlocutor, que cuestionó que el oficialismo vuelva a tensionar la relación con la oposición mientras reclama colaboración para avanzar con otras iniciativas.
En los pasillos de la Unicameral atribuyen la decisión al ala más dura del peronismo, que se impuso otra vez para sostener la embestida contra Ferrero. No todos los legisladores estaban de acuerdo con reabrir la pelea, pero prevaleció el sector que no le perdona a la UCR la salida de Ramón Cañito Flores, quien renunció en medio del escándalo por sus asesores con antecedentes penales.
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Ferrero no renuncia
La disputa tiene un límite político: Ferrero no piensa renunciar y el PJ no reúne los votos para desplazarla. La legisladora recibió el respaldo de sus compañeros de bancada, que la designaron presidenta del bloque radical, y el acompañamiento de las otras fuerzas opositoras, que denunciaron una maniobra de “persecución política”.
“Ferrero no va a renunciar. De hecho ya es jefe de bloque. Ahora, el oficialismo ¿tiene los votos para destituirla, expulsarla, No”, planteó una fuente con conocimiento de las negociaciones parlamentarias. “Es para para agitar el tema. Ferrero va a seguir siendo legisladora”, sentenció el mismo interlocutor no opositor, que advirtió sobre el riesgo de generar “más crispación”.
El trasfondo es la disputa por la doble vara. El peronismo sostiene que la UCR aplica ese criterio frente al caso Ludueña, mientras el radicalismo rechaza el intento de responsabilizar políticamente a Ferrero. En ese contrapunto aparece la renuncia de Cañito Flores, que profundizó el malestar del oficialismo con la oposición.
“No todos los legisladores estaban de acuerdo con hacer lo que están haciendo”, señaló una fuente que conoce los movimientos internos del PJ, antes de calificar la maniobra como “un chiquero innecesario”. La misma voz devolvió la acusación y echó sal en la herida del oficialismo: “el peronismo le votó la licencia a Cañito Flores. ¿Quién le pidió la renuncia? La senadora Alejandra Vigo”.
Por su parte, el juecismo también salió a respaldar a Ferrero. La legisladora Viviana Martoccia, del riñón político de Luis Juez, sostuvo que “la persecución del peronismo a la legisladora Ferrero constituye un hecho grave de violencia institucional y política”.
Asimismo, defendió el accionar de la radical del riñón deloredista: “Ferrero actuó correctamente solicitando el apartamiento del empleado planta permanente imputado, poniéndose a disposición de las víctimas”. De este modo, la juecista desestimó la comparación que hace el PJ.
Contraataque radical
La pelea no se agotará en la defensa de Ferrero. La bancada radical prepara una contraofensiva con pedidos de informes y proyectos de repudio contra el Gobierno provincial.
Uno de los frentes será el Programa de Asistencia Integral de Córdoba (Paicor), por las raciones de comida destinadas a los alumnos. El legislador y titular de la UCR de Córdoba, Matías Gvozdenovich, apuntó los cañones contra la administración llaryorista. “Mientras bancamos los ñoquis de la Agencia Córdoba Joven, en el Paicor no tienen ni harina y les sirven solo puré de papas a nuestros niños”, denunció. También cuestionó el financiamiento de la militancia digital del PJ con recursos públicos: “Mientras tanto, el Paicor, los médicos, los maestros y policías siguen esperando respuestas”.
El titular de dicha agencia, José Scotto, salió al cruce: “Entiendo que no entiendas de convicciones, mística y compromiso militante Matías Gvozdenovich”. Y retrucó: “Vos presidis la mayor entrega de la historia de la UCR, Vos sos una mala copia de la derecha cordobesa, de los libertarios que te hacen arrastrar para darte un lugarcito”.
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Por su parte, el legislador Oscar Saliba fogonea un pedido de informes al Ministerio de Educación por los coordinadores territoriales. “Tengo la respuesta. No me convenció absolutamente para nada. Sigo sosteniendo que son punteros políticos. El ministerio gasta $2.900 millones en coordinadores territoriales innecesarios que cumplen la misma función que las inspectoras”, cuestionó.
A esa ofensiva se suma un proyecto de Ferrero contra la sentencia judicial a Oscar González, que reavivó las denuncias opositoras de “impunidad” política. También ingresará sobre tablas el repudio a los ataques del presidente Javier Milei contra periodistas que investigaron la causa Libra, con el objetivo de dejar mal parados al radicalismo y al juecismo.
El legislador Oscar Agost Carreño (PRO), en tanto, reclama que los senadores nacionales por Córdoba impulsen el tratamiento de la ley contra la ludopatía infantil, en la antesala de la visita del papa León XIV. La UCR y Encuentro Vecinal también cuestionan la falta de reglamentación y aplicación efectiva de las herramientas aprobadas en la última reforma provincial sobre el juego online.
Una sesión con alto costo político
La reunión de Labor Parlamentaria, convocada para este miércoles, definirá el temario de la sesión ordinaria prevista para este jueves desde las 9. El proyecto contra Ferrero, en medio de una batería de pliegos de jueces de paz y funcionarios judiciales, aparece como el tema central de una pelea que amenaza con absorber el debate en el recinto.
Una fuente con acceso a los despachos de la Unicameral resumió el dilema del oficialismo ante la decisión de redoblar el embate contra la deloredista: “Pero que siempre perdés, siempre vas a perder, porque tenés 28 años de historia. Tampoco busqués empatar, corta con el tema. Ya está”.
La Legislatura vuelve al recinto después de más de un mes, pero el regreso amenaza con convertirse en una nueva batalla entre el PJ y la UCR. El proyecto de promoción industrial, que ofrecía una oportunidad para recuperar la agenda de consensos, quedó para la semana próxima. La guerra de los carpetazos, en cambio, vuelve este jueves al centro de la escena.












