El Pincha no pudo repetir aquella conquista de 1968

Hace 41 años, Estudiantes igualaba 1-1 en Inglaterra con el Manchester United y se coronaba campeón intercontinental. Galería de imágenes .

24-08-2026 | 00:32

Animals!", les gritaban los hinchas ingleses faltando poco más de una hora para elcomienzo del partido en Old Trafford, mientras ellos, los jugadores de Estudiantes, hacían sininmutarse el calentamiento previo en el mismísimo césped de aquel estadio donde de algún modo yaallí, en esa jugarreta pergeñada por el DT Osvaldo Zubeldía para quitarles miedo, comenzaban aganar su final ante el poderoso Manchester United por la Copa Europeo-Sudamericana de clubes.

Corría el 16 de octubre de 1968, y todos daban como favoritos a los locales para llevarse eltrofeo. Razones no faltaban: con un director de orquesta como Bobby Charlton -quien venía deliderar dos años antes a la selección inglesa campeona del mundo- y un solista de la talla delirlandés George Best -considerado uno de los mejores delanteros europeos de todos los tiempos-,aquel Manchester parecía demasiado para los 11 esforzados gladiadores de Zubeldía.

Para colmo, en La Bombonera la final de ida sólo había terminado 1-0 a favor de los platenses,por lo que con ganar por una diferencia no muy abultada los Reds conseguirían aquel trofeo creado en 1960 y que hasta allí sólo dos clubes europeos(el Real Madrid y el Inter de Milán) habían logrado.

Por el lado de Sudamérica, en tanto, ya habían sido campeones intercontinentales Peñarol en dosoportunidades, el Santos de Brasil (o de Pelé) en otras dos y el famoso "Equipo deJosé" de Racing en la edición de 1967. Pero tratándose de Estudiantes, esa leve supremacía nocontaba como un detalle que realmente influyera en los análisis previos a aquella final de1968.

Es que el Pincha era un equipo bien humilde, que recién un año antes había quebrado la hegemonía delos "grandes" en el fútbol argentino profesional ganando un título para el que tampoco había sidocandidato. Un conjunto hecho a fuego lento, sin grandes estrellas, fruto de un trabajo que noreconocía antecedentes en el fútbol argentino en cuanto a su seriedad y al esfuerzo que demandaba asus jóvenes protagonistas.

Ese proceso había empezado concretamente en 1965 con la asunción como DT de los pinchas de Osvaldo Zubeldía, quien ya era un reconocido entrenador para ese momento peronunca había podido aplicar aún sus ideas con el tiempo, la autoridad y -sobre todo- los muyadecuados intérpretes que encontró en aquellos muchachos sedientos de gloria que venían surgiendode las inferiores del club.

A ellos, entre quienes se destacaba un puntero izquierdo al que apodaban "La Bruja" por sunariz grande y torva, el técnico les sumó apenas unos pocos pero importantes refuerzos paraconformar aquel campeón local de 1967. Y así, con una amplia mayoría de jugadores llegados aPrimera desde su semillero, el club había logrado también ganar la Copa Libertadores de 1968, conuna estrella que para entonces ya tenía nombre y apellido bien conocidos: Juan RamónVerón.

Fuera de la magia que el padre del actual crack pincha y de la Selección podía aportarle, Estudiantes no era mucho más que el orden, ladisciplina y la tremenda fuerza moral y colectiva aquilatada a lo largo de innumerables charlas ytrabajos, que terminaron definiendo esa identidad de equipo guerrero y solidario con la que el clublograría también la Libertadores en 1969 y 1970.

Todo eso, sin embargo, no era muy tenido en cuenta a la hora de asignar chances a uno y otroluego de aquel 1-0 de los de La Plata sobre el Manchester con gol de Marcos Conigliaro en LaBombonera, en una final de ida que había dejado también como dato importante la expulsión delinglés Norbert "Nobby" Stiles por una de las tantas brusquedades que acostumbraba empleardesde su puesto de volante defensivo.

Pero si los Reds tenían a Stiles y a varios otros jugadores con el temple necesario para dejar todo enrodeo ajeno, Estudiantes no le iba a la zaga: allí estaban Bilardo, Malbernat, el arqueroPoletti, Aguirre Suárez, el marcador de punta tucumano José "Tato" Medina, Pachamé y Togneri,quien, llegado ese mismo año al club desde un recordado equipo de Platense, jugaría el partidodecisivo como marcador estampilla de Bobby Charlton por toda la cancha.

Así fue que los locales poco pudieron hacer ante la fuerza avasallante de un Pincha que, como para demostrar que la cosa iba en serio, se puso en ventaja ya a los 7minutos gracias a un cabezazo de Verón. Y que siguió manteniendo esa diferencia hasta elminuto 44 del segundo tiempo, cuando Morgan estampó un 1-1 que ya nada cambiaba en aquella nocheneblinosa de Old Trafford. Esa en la que, contra todo y contra todos, Estudiantes se trepó a lacima del mundo.

(*) De la redacción de Perfil.com.

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