El dato de inflación minorista de 3,8% octubre encendió la alarma, luego la marcada suba de 4,7% en los precios mayoristas reforzó las perspectivas de un dinámica de aceleración inflacionaria para los próximos meses, y junto con la emisión monetaria estimada para diciembre, implicará “nuevos desafíos para el Banco Central (BCRA) en materia de tasas y dólar, según plantean los analistas.
Las consultoras estiman que la inflación minorista se ubicaría en torno al 4% en noviembre y diciembre, producto de aumentos puntuales en precios regulados como la medicina prepaga, y los subterráneos, junto con el descongelamiento progresivo de los Precios Máximos y aumentos estacionales en carnes y otros productos.
A su vez, y pese al endurecimiento del cepo cambiario, continúa el drenaje de reservas del BCRA, que se encuentran en el nivel más bajo en cuatro años, desde fines de 2016, lo que también genera dudas sobre si el gobierno podrá evitar un ajuste más fuerte del tipo de cambio. Hoy el stock de reservas brutas su ubicó en US$38.732 millones, una caída de US$214 millones frente al nivel del viernes, pese a que el BCRA en la rueda de hoy hbaría comprado 30 millones, según estiman en el mercado.
TASA En este contexto, en Delphos Investment evaluaron que “la persistencia de niveles de inflación cercanos al 4% junto con el incremento estacional de la liquidez en diciembre plantean la necesidad de un sendero creciente de tasas, que podrían aumentar de forma gradual hasta el 40% para las tasas mayoristas”.
“En los niveles actuales las tasas de interés mayoristas se muestran en niveles negativos cercanos al 1% mensual, producto de la aceleración de la inflación por encima de los aumentos impulsados por el BCRA en las tasas nominales de plazo fijo”.
Además, la consultora espera en diciembre “un incremento adicional de la liquidez del sector privado de la mano de la emisión monetaria necesaria para financiar el déficit y la necesidad de fondos de las empresas para el pago de aguinaldos y otros gastos de fin de año"
Por estos motivos, estimó que “el circulante podría aumentar $ 200 mil millones de pesos en diciembre en un escenario moderado”.
“Las tasas de interés pueden mantenerse en terreno negativo cuando se combinan con un cepo cambiario. Sin embargo, niveles muy negativos complican el manejo inflacionario. En el cepo anterior (2011-2015) la tasa real fue negativa con un promedio entre 6% y 7% anual con gran volatilidad. Valores similares de tasa real en 2021 implicarían que el BCRA debería llevar progresivamente las tasas mayoristas a un entorno del 40% una vez que se confirme la tendencia creciente de la inflación”, calculó.
“Adicionalmente, las condiciones de abundante liquidez durante el verano obligarán al BCRA a mantenerse alerta ante signos de mayores tensiones inflacionistas”, aseguró.
En sintonía, un informe de Ecolatina sostuvo que desde hace varios meses que “la economía argentina atraviesa una corrida cambiaria” y el BCRA “interviene sistemáticamente para evitar una devaluación”, estimó que las reservas netas rondan US$ 5.000 millones, por lo que alertó que “las herramientas y opciones se agotan”.
“Ya casi no quedan reservas de libre disponibilidad para vender en el mercado cambiario, el cepo asfixia el normal funcionamiento de la actividad productiva y seguir endureciendo la política fiscal será complejo de cara a un 2021 electoral. Las intervenciones en los mercados paralelos a través de la venta de bonos parecen ser una herramienta de última instancia, que, por ahora, no logra cambiar las expectativas”, reflexionó.
Ante este escenario, en Ecolatina consideran que “todavía queda una opción: además de esterilizar a través de pases y LELIQs el BCRA podría incentivar el ahorro en pesos a través de un mayor rendimiento de los plazos fijos y de esta forma desalentar parte de la compra de dólares”.
Si bien, luego de conocerse la inflación de octubre, el BCRA subió el piso de la tasa de los plazos fijos de 33% a 37%, por la aceleración inflacionaria prevista en el cuarto trimestre (la inflación mensual pasó de la zona del 2,5% a más de 3,5%), “a pesar de la mejora nominal, el rendimiento real de las colocaciones en pesos cayó”.
¿Por qué no aumenta todavía más la tasa? Porque la contracara de una suba importante de la tasa de interés sería “un aumento también en el costo de financiamiento en pesos, tanto para las empresas como para las familias” explicó la consultora.
“En este escenario de pandemia y ventas en rojo, hay muchas firmas endeudadas para pagar sueldos y proveedores, de modo que un mayor costo de financiamiento agravaría más una situación ya de por sí muy delicada”, razonó Ecolatina.
No obstante, argumentó que “un salto del tipo de cambio complicaría todavía más el desarrollo de la actividad económica” porque ante una devaluación, “la inflación se dispararía, y la recesión se agravaría, de modo que su resultado sería igual o posiblemente peor al de una suba de la tasa de interés”.
DOLAR. El dólar blue bajó hoy $1 al cerrar en $160, mientras que la divisa mayorista oficial terminó en $80,70, un alza de 35 centavos frente al viernes, y el CCL superó por primera vez en lo que va del mes los $150. Quedó en $150,58, un alza de $1,13.
En PPI consideraron que “si bien es importante ver los dólares financieros con menores volatilidades y manteniéndose en niveles más estables, preocupa de cara al futuro la aceleración de la inflación más las constantes ventas de reservas por parte del BCRA”,
“A su vez, trascendió que el Ministerio de Economía hará uso de todas las Utilidades del BCRA disponibles hasta fin de año, llevando a la entidad monetaria a emitir cerca de $344.000 millones más. Aun así, se mantiene el compromiso de no pedir Adelantos Transitorios, y hasta podrían devolver aún más. Aunque, de ser así, todo depende de la recaudación y las necesidades de financiamiento de acá a fin de año.
En PPI prevén que toda esta combinación de factores “podría volver a generar volatilidad en el dólar MEP y el CCL, como también en el informal”.
“El Gobierno tendrá un gran desafío en este fin de año, donde luchará por mantener calmas las variables financieras como lo hizo este mes, impactando positivamente en los mercados. Aunque la alta inflación y la mayor emisión, harán su trabajo, presionando al dólar al alza con un BCRA con escasas reservas y cada vez menos poder de fuego”, auguró.
De igual diagnóstico, un análisis de Martín Polo, estratega en jefe de Cohen Aliados Financieros, planteó que “la mala performance que vienen teniendo las reservas así como el menor poder de fuego que tiene el BCRA por las intervenciones de los últimos seis meses, es el principal riesgo que enfrenta la economía”.
“Si el gobierno no logra revertir las expectativas, el riesgo de un ajuste del tipo de cambio aumenta en un contexto en el que la inflación ya subió un nuevo escalón”.
En FMyA que dirige Fernando Marull, coincidieron en que “el plan de ‘Garrote y Ortodoxia’ que trajo la calma financiera muestra un equilibrio endeble”
“El Plan fiscal y un acuerdo con el FMI todavía está frio, y la chance de un acuerdo rápido está lejos. El BCRA está vendiendo menos dólares porque el agro está liquidando a buen ritmo (por el precio récord de la soja) y el cepo está a full. El BCRA tiene reservas netas (U$S4000m) para pasar el verano, pero solo si vende U$S40 milones diarios, como estos días. Si vendiera de a U$S100 millones se queda sin reservas netas en 2 meses o tiene que endurecer el CEPO (otra vez)", proyectó.





