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Uruguay mira a Mujica conmovido, por Jorge Lanata

Las encuestas anuncian su triunfo.Por las dudas, el Pepe dijo que sólo usará corbata en casos especiales.

Uruguay mira a Mujica conmovido, por Jorge Lanata
13-10-2026 | 13:41

Son tipos raros. A mediados del ’84,cuando se resquebrajaba la dictadura del generalGregorio “Goyo” Alvarez,hijo del general Gregorio Alvarez Lezama, nieto del generalGregorio Alvarez, el pequeño dictadorcito de 1,70 metro que gobernó el Uruguay entre el ’81 yel ’85, vi cómo cientos de señoras con cacerolas salían a los balcones de la Rambla paraapoyar el paro de colectiveros.

Tipos y minas raros: en el barrio de La Teja se organizaba la pobreza de Montevideo en ollaspopulares; en cada olla, además de comida, había un psicólogo. Y había, también, consultaspopulares para todo: se vencía el alquiler del Café Sorocabana, en la esquina de la Plaza y 18desde 1939, y miles de firmas se unieron para impedirlo. Los avisos del bar en los diarios, enmedio de aquella campaña, decían simplemente: “Discuta. Sorocabana”, o “Leapoesía. Sorocabana”.

El bar, que llegó a vender 20 mil pocillos en un día, aquel en el que terminó la Segunda Guerraen 1945, tuvo que cerrar su local de la Avenida y mudarse a la calle Yi. Era el último de unadinastía que sólo se prolongaba en la ciudad de Durazno, donde otra sucursal con el mismomobiliario y estilo pero impedida de seguir con la marca decidió poner en la puerta: “ExSorocabana”. Gente rara.

Ahora uno de los más raros, el tipo que sostiene que las hormigas gritan, está a punto deconvertirse en presidente del país. El Pepe, el Viejo, el guerrillero, Mujica, pasó quince años desu vida en prisión como rehén. Iban a matarlo si los Tupamaros retomaban las acciones armadas;vivió con otros rehenes un aislamiento total: pasó cerca de dos años en un pozo sin movilidad yeran rotados por las prisiones militares, sin contactos con el interior o el exterior.

“Yo tenía siete ranitas a las que alimentaba con miguitas de pan –recuerdaahora,varios siglos más tarde–. ¿Sabés que las hormigan gritan? Lo descubrí al ponerlas aloído para entretenerme. Estuve siete años sin leer nada, salvo unos pedazos de diarios.”

“A veces nos comunicábamos por morse.También con voces, estornudos, nos pasábamos señalesde vida. El sueño nuestro cuando nos sacaban al baño era encontrar pedazos de diario en vez depapel higiénico, para saber qué pasaba afuera”, continúa el Pepe.

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