Pese a haber registrado su 17º mes consecutivo con saldo positivo, la balanza comercial de la Argentina empieza a mostrar señales de alerta. En abril, el superávit fue de USD 204 millones, pero la cifra representa una caída drástica frente a los USD 1.807 millones del mismo mes del año pasado. Ante esa situación, la Cámara de Exportadores (CERA) señaló que el resultado acumulado en el primer cuatrimestre de 2024 fue de USD 1.265 millones, lo que contrasta con los USD 6.527 millones del mismo período de 2023.
La principal causa detrás de esta merma es el fuerte repunte de las importaciones, que crecieron 35,7% interanual, mientras que las exportaciones solo aumentaron un 5,8%. En ese contexto, la consultora Abeceb explicó que el mayor dinamismo de las compras al exterior está impulsado por "la normalización del comercio, la mayor apertura económica, la apreciación cambiaria y sobre todo el repunte de la actividad económica". Y precisó que “se estima que en el bimestre marzo-abril el nivel de actividad se ubicaría aproximadamente un 7% por encima de igual bimestre del año pasado”.
En abril, las exportaciones alcanzaron los USD 6.664 millones (+2,3% interanual), con un crecimiento en las cantidades exportadas del 3,2% y una leve baja en los precios del 0,8%. Entre los rubros destacados, aumentaron las exportaciones de Productos primarios (+9,4%), mientras que las Manufacturas de origen industrial cayeron ligeramente (-0,2%).
Por su parte, las importaciones sumaron USD 6.460 millones, con una suba interanual del 37,3%, impulsada por un aumento de 41,9% en las cantidades, pese a una caída de 3,2% en los precios. Los bienes con mayores incrementos en volumen fueron vehículos automotores de pasajeros (+219%), combustibles y lubricantes (+70,1%) y bienes de consumo (+68,4%).

Con Brasil, principal socio comercial, el intercambio dejó un déficit de USD 697 millones, producto de un salto de 53,6% en las importaciones desde ese país, las cuales ascendieron a USD 1.626 millones, y una caída del 12,1% en las exportaciones, que fueron de USD 929 millones. Con China, el segundo socio, el rojo fue aún mayor: USD 999 millones. Las importaciones desde el gigante asiático crecieron 92,5% interanual, alcanzando los USD 1.405 millones, mientras que las exportaciones aumentaron solo un 2,2%. Se destacaron las compras de Bienes de Capital (+112,7%) y Bienes de Consumo (+164,5%).
Frente a este escenario, Abeceb proyectó una fuerte contracción en el superávit comercial de este año. Según sus estimaciones, el saldo podría ubicarse en torno a los USD 8.000 millones, menos de la mitad de los USD 18.899 millones de 2024, "o lo que es lo mismo una merma de USD 10.000 millones de dólares".
“Incluso con la corrección del dólar de en torno al 10% en abril luego de la liberalización cambiaria, todo apunta a una significativa reducción del superávit comercial proyectado para 2025 respecto de lo observado en 2024”, advirtió la consultora.
El superávit energético de Vaca Muerta y la minería
Uno de los factores que sostiene en parte el saldo positivo es el superávit energético, que alcanzó los USD 573 millones en abril y suma USD 2.684 millones en los primeros cuatro meses del año. De acuerdo con la consultora Invecq, al aplicar una media móvil de 12 meses, el saldo energético actual se asemeja al récord registrado en 2006/07.
En ese contexto, se espera que sectores como la minería y el yacimiento de Vaca Muerta incrementen su aporte de divisas en los próximos años. Según proyecciones del Banco Central y de la Secretaría de Minería, para 2030 el país podría alcanzar un superávit energético de USD 25.000 millones (contra USD 5.730 millones en 2024) y exportaciones mineras por USD 19.200 millones (actualmente en USD 4.700 millones).
Sin embargo, desde Invecq relativizaron el optimismo. “Si bien dichos sectores serán fundamentales, no son suficientes. La balanza comercial comenzaría a decrecer a partir de 2026 y podría llegar a ser deficitaria en 2030”, remarcaron. "Se asume un crecimiento tendencial del PBI del 3% interanual, una suba de las importaciones de bienes no energéticas de 9,5% y de servicios de 5%, un aumento de las exportaciones del 2% (excluyendo minería y energía, para lo que se usan las estimaciones del gobierno)", analizaron.
Sumado a esto, alertaron sobre la volatilidad de los precios internacionales. Por ese motivo, plantearon que "las proyecciones del gobierno, que pueden cumplirse en términos de cantidades, no necesariamente lo hagan en valor. Por ejemplo, el barril de petróleo Brent promedió USD 80 en 2024 y hoy se ubica en torno a los USD 65 (-20%)”.
“Queda claro que el resultado final dependerá de los supuestos adoptados. Sin embargo, es evidente que, si el país logra dejar atrás el estancamiento de los últimos 15 años, necesitará una cantidad significativa de divisas, más aún si se profundiza la apreciación del peso. Vaca Muerta y la minería jugarán un rol central, pero no serán suficientes", concluyó el informe.
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