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Presupuesto: el sencillo salto de la responsabilidad a la irresponsabilidad

Explicar con simpleza los presupuestos del Estado remite al manejo del hogar o del consorcio.

29-09-2026 | 07:40

Explicar con simpleza los presupuestos del Estado remite al manejo del hogar o del consorcio.Cuando sale más de lo que ingresa en una familia, la diferencia hay que cubrirla o con mayorproducción que genere mayores ingresos o con mayor endeudamiento. En economía, eso se llamadéficit.

Pero si el responsable de la casa supone alegremente que esto se dará así durante el añopróximo, es igualmente arriesgado que comience a gastar a cuenta o que a la primera de cambio sumujer reviente la tarjeta como en los viejos buenos tiempos. Eso se llama ser irresponsable.

Estas variables son exactamente las que marcan las pautas del Presupuesto nacional para2010, un nivel de gastos que no declina y sólo la esperanza de que mayores cosechas, mejoresprecios internacionales y/o la eventual apertura de los mercados financieros para la Argentinacubran las diferencias, aunque las tasas sean altas o aunque haya que volver a transar con elodiado usurero del barrio (FMI).

Además, si de cubrir también los gastos de los hijos se trata y si no se tienen las espaldassuficientes para bancar a toda la familia, ya sea porque no se les quiere asignar una porción fijade los ingresos o porque además ya se les debe tanto dinero que no es posible devolvérselo, elartilugio de otorgarles un permiso para que también se endeuden por encima de sus posibilidades noparece que sea una solución a nada, sino el previsible comienzo del fin de todo el núcleofamiliar.

Así, la variante de no poder darle a las provincias que están en irremediable situación de rojofiscal mayor proporción de la coparticipación de determinados impuestos (cheques, BienesPersonales, Ganancias, etc.) y reemplazárselo por más flexibilidad en el endeudamiento, sacándolesel cepo de la Ley de Responsabilidad Fiscal, no parece ser tampoco la solución, sino el nuevocomienzo de una historia archiconocida.

Este aspecto de presumible jolgorio en un camino que por ahora es de ida, también le cabe a laNación, que podría volver a endeudarse con topes inciertos, para clausurar la brecha que hoy nopuede cerrar. Al alcohólico en recuperación no se le puede dar nunca la chance de un sorbo.

Las familias, la Nación y las provincias ya deberían saber de memoria que tampoco se puedeentregar la virginidad de a pedacitos. O se la mantiene o se la desecha, pero no hay términosmedios. La historia de los unos y los otros debería tener en claro a esta altura del partido quecuando se pierde la responsabilidad se ingresa fatalmente en el terreno de la irresponsabilidad yque de esa espiral es cada vez más difícil salir, hasta que suceden cosas de tristes recuerdos.

(*) Agencia DYN

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