La recaudación tributaria nacional en 2020 acumuló $6.635.238 millones, lo que significó un crecimiento de 32,1% respecto a lo recaudado en 2019, por lo que mostró una caída pérdida en términos reales -contra la inflación- de entre 7% y 7,5%.
“Esta caída es más del doble de la que ya mostró en 2019, cuando los recursos nacionales cayeron un 3,6% real en relacion con el año 2018” destacó el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF)
De cara a este año, las consultoras prevén que la recaudación impositiva podría volver a caer en términos reales si el consumo y el mercado laboral no muestran una mayor recuperación en los próximos meses.
La recaudación en 2020 creció 32,1%, y quedó por debajo de la inflación
Al haber un balance del comportamiento de la recaudación en 2020, distintos informes remarcaron el aumento de la presión tributaria el año pasado que se ubicó por arriba del 24% del PBI, la mayor en los últimos cuatro años.
Según un análisis de IARAF, la presión tributaria efectiva por impuestos cobrados a nivel nacional llegó a representar el 24,5% del PIB estimado para 2020, ubicándose más de 1 punto porcentual del PIB por encima de la registrada en, 2019, y 1,3 puntos menor a la del año 2015, cuando llegó al récord de 25,8%del PIB.
Asimismo, un informe de LCG estimó que “la presión tributaria subió a 24,7% del PBI (+1,3 pp interanual), por impacto de “un bajo crecimiento del PBI afectado por la caída de la actividad y una menor nominalidad, pero también por efecto de la creación de nuevos impuestos como el Impuesto País o la suba de alícuotas, en el caso Bienes Personales”, y resaltó que “se trata del nivel más alto de los últimos 4 años, revirtiendo parcialmente la baja ocurrida durante la gestión Cambiemos”.
También un documento de Ecolatina calculó que “el año pasado la recaudación nacional representó 24,8% del PBI, trepando 1,4 p.p. en relación al 2019, alcanzando el mayor registro desde 2016”
“Esto tuvo lugar debido al mayor peso de los impuestos que gravan los ingresos y el patrimonio. El aumento de la presión tributaria está vinculada a la suba del impuesto a las ganancias y los bienes personales y la creación del impuesto PAIS, cambios introducidos tras la sanción de la Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva”, explicó.
Ecolatina indicó que “estos últimos tributos alcanzaron casi 7% del PBI el año pasado, cuando representaban algo más que 5% del PBI en 2019”
Además, señaló que la mayor presión tributaria resultó progresiva: “impactó más en quienes poseen mayores ingresos/bienes, y quienes quisieron dolarizar ahorros en moneda local en mercado oficial (se vieron afectados por el impuesto PAIS pero sus tenencias se revalorizaron en el mercado paralelo)”.
Perspectivas. Para Ecolatina, la recaudación mejorará en 2021 “en tanto la recuperación económica se sostenga”.En este sentido, consideró que “el inicio de una segunda ola de Covid-19 en nuestro país complica el arranque del 2021”.
La recaudación impositiva podría volver a caer en términos reales si el consumo y el mercado laboral no muestran una mayor recuperación en los próximos meses.
Y vislumbra que “si el consumo y el mercado laboral no muestran un mayor dinamismo en los próximos meses -el IVA y la Seguridad Social representan alrededor de la mitad de la recaudación- y la aceleración de la inflación no frena, los recursos tributarios podrían volver a caer en términos reales”.
Por el contrario, planteó que “si la recuperación es significativa, la presión tributaria podría aumentar si el gobierno logra captar lo que espera (alrededor de 0,5% del PBI) con el Impuesto a las Grandes Fortunas este año, del cual todavía no se conoce la reglamentación”.
Por su parte, LCG pronostícó: “En un escenario macro de continuidad que implica una recuperación sostenida, pero tibia de la actividad, y una mayor nominalidad a partir de una aceleración de la inflación, esperamos una recuperación de la recaudación en términos reales”
En ese marco, la consultora proyectó “recursos tributarios en torno a los $ 10 billones, lo que implica una crecimiento 53% interanual, 3 p.p por encima de la inflación esperada”..
De todos modos, advirtió que “queda claro que el espacio para continuar incrementando la presión tributaria es mínimo, por lo menos hasta que la economía no vuelva a crecer genuinamente, léase por arriba de los niveles pre-pandemia".









