El mundo del rodeo norteamericano quizá no sea de las atracciones más buscadas cuando se visita Estados Unidos aún cuando en Argentina tiene sus fans y hasta hay grupos de música country. La imagen de ese mundo de vaqueros que parecieran hablar en un tono aflautado por momentos –como los gauchos argentinos– tuvo masividad en Argentina a través del personaje entrañable de Toy Story, Woody; de la escena que da origen a la huida hacia la frontera de las protagonistas de la película Thelma & Louise; del romance prohibido y apasionado de Secreto en la montaña; y Dolly Parton, la máxima cantante popular de ese género que murió el 25 de agosto último.
En el marco de la celebración de los 250 años de la Independencia de Estados Unidos, Peter Lamelas armó este espectáculo de rodeo en La Rural como continuación de la gran fiesta que organizó en el Palacio Bosch el pasado mes de julio. “Y habrá muchos otros porque los 250 años de la independencia se celebran todo el año”, dijo el embajador norteamericano.
Mismo estilo. Este Rodeo Freedom 250 se dio en un momento impensado para el gobierno de Trump. A la derrota electoral del brasileño Flávio Bolsonaro se le sumó la fuga nocturna de dicho político a Estados Unidos, en un raid donde Argentina y Ecuador –dos países satélites del trumpismo–dieron apoyo a lo que ya no quedan dudas, fue una huida y acogida orquestadas por el gobierno de Trump.
Ante ese escenario que estaba en todos los medios del mundo, por más que los caballos, los cowboys y cowgirls dieran un espectáculo atrapante, para los medios presentes, lo único importante era que el embajador Peter Lamelas hiciera uso de su colorida locuacidad para dar algún tipo de declaración al respecto. Pero, como también era esperable, no fue así. Seguido por el titular de prensa de la embajada munido con el teléfono en modo grabador, al igual que Flávio Bolsonaro, Lamelas también huyó de las únicas preguntas que importaban ese día, con un refunfuñeo que igualmente no le hizo perder el timbre de su voz. Pasado ese momento y para evitar que se repitiera, se mantuvo a los medios lejos del palco oficial, y con vallados imposibles de atravesar.
Biblia y calefón. Entre los invitados que sí accedieron al palco oficial, estuvieron Tomás Hess es el presidente de la Cámara de Servicios Petroleros; Gregorio Werthein, hijo del primer embajador de Milei en Estados Unidos y ex atleta olímpico; Mario Montoto, entre otras cosas, titular de la Cámara de Comercio Argentino Israelí; dos de los nuevos dueños de la Argentina, José Luis Manzano y Eduardo Elsztain; uno de los varios jueces macristas, Daniel Petrone; el juez federal José Michilini; el titular del Indec Pedro Lines, la mileísta bolsonarista Anamá Ferreira; Santiago Bausili, horas antes que genere humoradas con su afirmación que la visita de tres días del Papa León afectará a la economía; los hermanos Diego e Iván Finkelstein; el regresado a la consultoría Fabián Perechodnik; Fulvio Pompeo, Fernando Straface; Juan Luis Correa Esquivel, el bajador de Panamá quien es infaltable en los eventos de Lamalas; los diputados de La Libertad Avanza, Juliana Santillán y Lilia Lemoine –ambas reinterpretaron con sus looks el estilo rodeo–, y Joaquín Benegas Lynch; y Georgie Neuss, quien hace unas semanas tuvo un reconocimiento público de Lamelas porque “los ‘Nius’ ‘Ness’..nunca se cómo se pronuncia, siempre están con la embajada”, dijo el diplomático.
Sin previo anuncio. Después de las atractivas destrezas que realizaron los y las profesionales del rodeo que viajaron de Estados Unidos, y de otras escenas que se actúan en esa actividad, hubo un primer cierre que se armó en un escenario ubicado en el extremo opuesto del palco oficial. Y allí apareció una banda country y una “Dolly Parton” cantando su hit mundial, Jolene. Ninguno de los medios presentes reparó hasta el día siguiente que es Dolly Parton era Fátima Flórez. Como sucedió en la fiesta del 4 de Julio en el Palacio Bosch, a la expareja de Milei se le armó un discreto ingreso a los escenarios de Peter Lamelas.
Un diplomático que lo da todo
Hace menos de una semana, estuvo en Buenos Aires el vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau. Las posibles sanciones de Argentina a empresas norteamericanas que de manera directa o indirecta operen en la Islas Malvinas fue una alerta para el gobierno de Trump. El declamado apoyo de éste último al reclamo de soberanía de Argentina parece zozobrar porque para Estados Unidos “negocios son negocios” la soberanía puede esperar. En esos días, nuevamente Peter Lamelas fue un anfitrión que lo dio todo: paseó a Landau especialmente por el barrio de La Boca, y dejó como postal, una foto estilo tango que sería el afiche de una película picaresca de fines de los ‘70, como las de Jorge Porcel y Alberto Olmedo.





