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RDEco: empresarios y economistas cuestionaron los costos que encarecen la producción argentina

En diálogo con Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, el empresario Silvio Zurzuolo, el empresario industrial Luciano Galfione y la economista Antonela Semadeni analizaron los problemas estructurales que afectan la competitividad de la economía argentina.

RDEco: empresarios y economistas cuestionaron los costos que encarecen la producción argentina
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Hoy 19:40

Silvio Zurzuolo, empresario; Luciano Galfione, empresario industrial; y Antonela Semadeni, economista, analizaron los problemas estructurales que afectan la competitividad de la economía argentina y los desafíos que enfrenta el sector productivo. En diálogo con Ronda de Economistas (RDEco) por +Perfil, coincidieron en que la estabilización macroeconómica debe complementarse con una agenda de reformas que contemple la presión tributaria, los costos financieros, la infraestructura y la incorporación de nuevas tecnologías.

Para Zurzuolo, el primer paso de cualquier plan productivo debe ser comprender que el mundo cambió y que la inteligencia artificial está modificando las formas de producir, comprar y vender. En ese contexto, sostuvo que es imprescindible invertir en formación y capacitación, tanto de trabajadores como de empresarios. “El mundo se está transformando digitalmente. La inteligencia artificial hace que se produzca de una manera distinta, se compre de una manera distinta y se venda de una manera distinta”, afirmó.

Inteligencia artificial, talento argentino y competitividad empresarial

También cuestionó la resistencia al cambio de parte del empresariado: “Dejar de decir por qué voy a cambiar si siempre lo hice así. Siempre lo hiciste así, pero el mundo cambió”. Zurzuolo destacó, además, el potencial del talento argentino y planteó que debe dejar de utilizarse exclusivamente para resolver urgencias.

“Tenemos talento; lo que tenemos que hacer es que ese talento, en lugar de estar todos los días apagando un fuego porque somos bomberos, podamos utilizarlo para crecer”, señaló.

Uno de los principales puntos de coincidencia fue la necesidad de revisar los costos que encarecen los productos argentinos. Zurzuolo cuestionó que se responsabilice exclusivamente a la industria por los precios elevados y mencionó como ejemplos las diferencias de valores de vehículos, indumentaria y productos importados respecto de otros mercados.

En esa línea, Galfione profundizó el diagnóstico y advirtió que muchas veces se responsabiliza a los fabricantes por problemas que exceden las puertas de las fábricas. “Nuestras fábricas hoy pueden ser clase mundial, pero cuando nosotros salimos de la puerta de la fábrica y pasamos a la calle, nos encontramos con este tren fantasma que es la economía argentina”, expresó.

El empresario remarcó que la industria tiene responsabilidades propias, como invertir, capacitarse y mejorar sus procesos, pero reclamó discutir otros componentes de la estructura de costos. Entre ellos, mencionó las comisiones financieras: “Se pagan en la Argentina las comisiones de las tarjetas de crédito seis veces más que en el mundo”.

Presión impositiva, producción y reformas: los desafíos que siguen pendientes

Semadeni planteó que uno de los problemas centrales de la Argentina fue haber concentrado durante años la discusión económica en las urgencias macroeconómicas, sin avanzar sobre las reformas estructurales. “Lo urgente tapó lo importante durante muchos años”, resumió.

La economista sostuvo que, mientras el país priorizaba la inflación, el déficit fiscal y las reservas, el mundo avanzaba en mejorar sus sistemas tributarios y ampliar la base de contribuyentes. También señaló que la Argentina necesita consensos duraderos para superar los cambios pendulares de política económica.

Como ejemplo de la incidencia impositiva en los precios, citó un informe de FADA sobre la composición del pan, la leche y la carne. Según explicó, “el 60% son costos de producción, el 25% son impuestos y el 15% son las ganancias sumadas de toda la cadena”.

A partir de esos datos, cuestionó las políticas de controles de precios que desincentivan la producción. “El poner precios cuidados desincentiva”, afirmó, y advirtió que las intervenciones que desconocen los costos reales pueden terminar reduciendo la oferta y generando mayores aumentos.

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