La crisis desatada en Paraguay por el escándalo de un banco digital dejó de ser un problema circunscripto al sistema financiero y se convirtió en un episodio con derivaciones políticas e institucionales. Solange Finkelsztein, doctora en Economía y licenciada en Administración de Empresas de la Universidad Austral, analizó las repercusiones de la crisis financiera y política que atraviesa Paraguay tras el escándalo vinculado a un banco digital, en diálogo con Ronda de Economistas (RDEco) por +Perfil.
“Arrancamos diciéndonos es un problema de un solo banco y después nos dimos cuenta que no es el problema de un solo banco, sino que esto deriva en una crisis financiera para Paraguay, en una crisis política”, explicó la economista durante la entrevista.
En ese sentido, señaló que la situación adquirió una dimensión todavía más delicada por sus repercusiones en las instituciones del país, en un contexto que derivó incluso en la renuncia del presidente. “Yo agregaría la crisis en lo que respecta a las instituciones”, remarcó Finkelsztein, y destacó que la credibilidad institucional es un capital que requiere mucho tiempo para construirse, pero que puede deteriorarse rápidamente frente a acontecimientos de esta magnitud.
La credibilidad institucional, en el centro de la crisis paraguaya
Como referencia, recordó la experiencia argentina de 2001 y las consecuencias que tuvo aquella crisis sobre la confianza de la sociedad.
La economista también hizo hincapié en que el episodio resulta especialmente llamativo porque Paraguay venía siendo mencionado como un ejemplo positivo dentro de la región.
Sin embargo, advirtió que las señales previas que habrían existido sobre la situación del banco agravan el escenario. “Si ya se sabía, habla de una falta de robustez, si se quiere, en las instituciones”, sostuvo.
Para Finkelsztein, el problema no termina con la investigación de la entidad financiera ni con las consecuencias políticas inmediatas. La pérdida de confianza puede proyectarse sobre las expectativas económicas y afectar las decisiones de los distintos actores de la sociedad. “Esto no sólo afecta hoy a Paraguay, sino que afecta a Paraguay en el futuro”, afirmó.
En esa línea, vinculó directamente la credibilidad institucional con el desempeño de la actividad económica y las perspectivas de crecimiento. “Afectar las instituciones y la credibilidad implica, sin ningún lugar a dudas, afectar el futuro de los paraguayos y el futuro de la economía real de Paraguay”, advirtió.
El antecedente argentino y las responsabilidades financieras
Durante el intercambio, también se planteó la comparación con el caso Vicentin en Argentina y la discusión sobre la responsabilidad de quienes otorgan créditos y asumen riesgos financieros.
La conversación puso el foco en la necesidad de determinar quiénes participaron de las decisiones que llevaron a la crisis y qué mecanismos de control existieron sobre la entidad.
En ese contexto, se mencionó que quien presidía el Banco Central paraguayo había encabezado anteriormente la entidad financiera involucrada, una circunstancia que fue señalada durante el programa como parte de los elementos que rodean la investigación.








