La melancolía atraviesa la historia del pensamiento, la clínica y la creación artística. En su libro Melancolía. Una pasión del ser en la era del consumo ilimitado, el psicoanalista Enrique Prego propone abordar tanto el padecimiento individual como una forma de malestar que caracteriza a la época contemporánea, marcada por la alianza entre la ciencia y el capital.
En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores (RDEsc), por +Perfil, Prego explicó los dos ejes de su trabajo: la dimensión clínica de la melancolía y su manifestación como fenómeno generalizado. Durante la conversación, también analizó las experiencias de figuras como Søren Kierkegaard y Jean Genet, cuyas vidas y producciones permiten pensar la relación entre el sufrimiento, la angustia y la creación.
La melancolía, una pasión que atraviesa la historia del pensamiento
Prego señaló que la melancolía constituye un tema enigmático desde la Antigüedad. En ese sentido, recordó el planteo de Aristóteles en el denominado Problema 30, donde se pregunta por qué esta condición aparece asociada a numerosos hombres considerados geniales a lo largo de la historia.
El psicoanalista explicó que el término melancolía se vinculaba con la "bilis negra", dentro de la antigua teoría de los humores, que atribuía las enfermedades a desequilibrios entre distintos componentes del organismo. En ese marco, la armonía de los humores podía relacionarse con una conexión de carácter trascendente.
Una parte de su libro se concentra en la dimensión clínica del padecimiento, mientras que otra recupera figuras históricas en las que el sufrimiento personal se combinó con una capacidad creativa extraordinaria.
La melancolía generalizada y el malestar de la época
Otro de los ejes centrales de Melancolía. Una pasión del ser en la era del consumo ilimitado es lo que Prego denomina "melancolía generalizada". Se trata de un fenómeno que, según su planteo, no se limita a la experiencia individual, sino que se vincula con las transformaciones de la cultura y la sociedad.
El autor ubicó su origen en la alianza entre la ciencia y el capital durante la modernidad. A partir de ese proceso, propuso pensar distintos momentos históricos que, desde su perspectiva, permiten observar el desarrollo de un horizonte de malestar cada vez más profundo.
Durante el intercambio, Quiroga retomó una reflexión de Walter Benjamin sobre la cercanía entre cultura y barbarie. Prego coincidió con el planteo y sostuvo que el recorrido histórico analizado en su libro pone en cuestión la idea de un camino necesariamente civilizatorio.
Kierkegaard: la angustia y la melancolía como experiencia existencial
Entre las figuras que Prego utiliza para abordar la melancolía se encuentra el filósofo Søren Kierkegaard. El psicoanalista consideró que su experiencia permite pensar el surgimiento de una forma de malestar vinculada con la pérdida de referencias simbólicas y con la sensación de vacío.
En su interpretación, la separación de Kierkegaard de su prometida, Regina Olsen, estuvo relacionada con un padecimiento que también encontró una vía de elaboración a través de la creación intelectual.
"Y Kierkegaard lo vivencia con un desencadenamiento", explicó Prego. A partir de esa experiencia, el filósofo habría encontrado en la escritura una forma de respuesta frente a la angustia y la melancolía de su tiempo.
Jean Genet: el sufrimiento, la marginalidad y la escritura
El psicoanalista también destacó la figura del escritor Jean Genet, a quien definió como un poeta oscuro y cuya trayectoria estuvo marcada por la falta de un lugar estable. Para Prego, su vida permite observar una expresión particular del padecimiento melancólico.
Quiroga recuperó la interpretación de Jean-Paul Sartre sobre Genet y la manera en que el escritor asumió las etiquetas sociales que le fueron impuestas. Prego, por su parte, señaló que su recorrido no se limitó a desafiar los valores establecidos, sino que también estuvo vinculado con causas de pueblos oprimidos.
En ese sentido, el autor planteó que Genet encontró una forma de respuesta frente a su experiencia de marginalidad, que trascendió la confrontación con la cultura y se expresó también en su posicionamiento político.
La cárcel y la escritura como una forma de encontrar un orden
La conversación también abordó la relación de Genet con la cárcel y la producción literaria. Prego sostuvo que la experiencia del encierro le permitió comenzar a escribir y encontrar una estructura para su vida.
"La cárcel de alguna manera lo curó, le permitió empezar a escribir, encontrar un cierto orden", afirmó el psicoanalista durante el intercambio. Quiroga y Prego coincidieron en que la escritura tuvo un papel central en ese recorrido, incluso como una alternativa frente a la posibilidad del suicidio.








