El escritor chaqueño adelantó en Ronda de Escritores una novela sobre vigilancia, aislamiento y una sociedad donde escuchar una voz humana se vuelve excepcional.
La ciencia ficción puede exagerar el presente para mostrar hacia dónde podría dirigirse una sociedad. Desde esa lógica, Francisco “Teté” Romero trabaja en una novela que imagina una Buenos Aires atravesada por la tecnología, la vigilancia y la pérdida progresiva de los vínculos humanos.
En diálogo con Néstor Sclauzero en Ronda de Escritores, por +Perfil, el autor chaqueño habló de su libro Inpenetrables y adelantó algunos elementos de la ficción que prepara.
“¿Qué pasa cuando la comunidad se pierde?”
“Me imagino una Buenos Aires donde hay gafas inteligentes, diez fórmulas verbales, menos de cien palabras”, describió Romero. En ese mundo, la tecnología atraviesa cada dimensión de la vida cotidiana. El escritor imaginó incluso una aplicación similar a Google Maps capaz de identificar “zonas del desasosiego” y recomendar a los usuarios que no circulen por determinados lugares.
La consecuencia es una sociedad que busca seguridad pero pierde contacto humano. “¿Qué pasa cuando la comunidad se pierde, cuando no tenés con quién hablar?”, planteó Romero.
La distancia llega también a la terapia. En la ficción, las consultas pueden desarrollarse virtualmente y el sonido de una voz humana empieza a producir extrañeza.
“Salimos del encierro físico, pero no de la pantalla”
Romero vinculó ese escenario con las transformaciones sociales que dejó la pandemia. “Yo creo que la pandemia fue la posibilidad planetaria, civilizatoria, diría, de estar en dos lugares a la vez”, sostuvo, al referirse a la convivencia permanente entre el espacio físico y el virtual.
También recuperó una frase de Liliana Herrero: “Salimos del encierro físico a veces, pero no de la pantalla”. Para el escritor, la experiencia dejó consecuencias que todavía atraviesan la forma de relacionarse.
“Nos quedó un miedo corporal del otro, la otra, ¿qué vendrá a traernos?”, expresó.
Esa desconfianza le permite establecer un vínculo con la literatura fantástica y gótica, donde la aparición de otro individuo puede convertirse en amenaza. “¿Qué nos pasa cuando nos quedamos a solas con gente que apenas conocemos?”, preguntó.
“Preparate porque estoy volviendo”
La conversación derivó finalmente hacia uno de los elementos más inquietantes de la nueva obra. “Hay un silbido en esta sociedad neovigilada, silbidos, y empieza un rumor”, relató Romero.
En la historia, esos sonidos comienzan a escucharse mientras un tren recorre la Argentina. En subtes y filas, las personas empiezan a preguntarse quién está regresando.
Uno de los personajes recuerda entonces a su padre, “el último hombre que se negó a abandonar un teléfono analógico”. Su argumento era simple: sus amigos tenían únicamente ese número, aunque hacía tiempo que nadie lo llamaba. Hasta que el teléfono suena.
Del otro lado aparece Oscar, un hombre que había muerto ocho años antes. “Preparate porque estoy volviendo”, le advierte.
La escena concentra varios de los temas que atraviesan la ficción de Romero: tecnología, memoria, aislamiento y regreso. En una sociedad donde la comunicación parece haberse vuelto cada vez más artificial, la voz que finalmente consigue atravesar el silencio pertenece, paradójicamente, a alguien que ya no está.