miércoles 28 de julio de 2021
ACTUALIDAD Los Grobo
10-04-2021 20:17

Grobocopatel: "Que los alimentos sean más demandados es una oportunidad enorme para la Argentina"

El empresario pide una baja de las retenciones, un fondo anticíclico y más inversión en innovación y tecnología. Mauá, la plataforma con la que apuesta digitalizar la gestión agropecuaria.

10-04-2021 20:17

“Creo que he visto una luz, al otro lado del río”, podría cantar Gustavo Grobocopatel desde su casa en Colonia del Sacramento, Uruguay, donde vive desde el año pasado. El empresario, que dejó la presidencia de Los Grobo pero mantuvo su participación accionaria, lanzó hace unas semanas la plataforma Mauá, una herramienta que busca conectar a los productores, ofrecerles información útil para gestionar su actividad e impulsar la innovación y la tecnología en el agro.

¿Por qué Los Grobo apuesta por las Agtech con Mauá? ¿Cuánto pueden ayudar estas herramientas digitales a aumentar la productividad del campo?

—En el siglo XXI prácticamente todos los negocios van a estar impactados por tecnologías digitales. Son fundamentales este tipo de plataformas que comienzan el camino hacia la Inteligencia Artificial. Esta plataforma intenta de alguna manera acercar a los clientes, a los proveedores, armando una gran comunidad de negocios alrededor de lo que genera esta compañía. Es muy difícil crecer en el tiempo, en velocidad y cantidad si uno no lo hace basado en este tipo de tecnologías.

¿Cómo funciona esta plataforma? ¿Qué cambia en la vida a los productores?

—A partir del uso de la plataforma los productores tendrán la información transaccional de una forma transparente, clara. Van a poder hacer un uso rápido e inmediato de toda esa información para tomar decisiones sobre la gestión. Después tiene otro tipo de informaciones como clima, mercados, imágenes satelitales del campo, procesadas con mapas de productividad. Es información que ha sido curada por el equipo de Los Grobo. Después tiene un segmento que se llama comunidad, donde tratamos de generar un espacio para crear conocimientos colectivos a través de la información relacional, es decir, la información que se genera en el debate, en los intercambios, en las charlas entre nosotros y también con expertos. Esta es la versión 1.0 y es el inicio de una evolución que irá al compás de lo que haga la tecnología en el mundo.

¿Son los datos un commodity tan importante como la soja hoy en día?

—En realidad estos no son datos de la soja o de cualquier otro cultivo agrícola. Son datos sobre la gestión económica, la gestión empresarial. Y toda esa data hoy se utiliza para tomar mejores decisiones que permiten aumentar la productividad, vender mejor, achicar el riesgo, gestionarlo. Es información que de alguna manera ayuda a que los productores hagan una gestión más profesional de su negocio.

¿Qué tan importante será el 5G para las Agtech?

—Es fundamental. El caso de Mauá es central. Que vos puedas acceder a la conectividad con velocidad y en cualquier lugar es clave. Hay muchas tecnologías en el campo que tienen que ver con la conectividad: geolocalizaciones, dosificación, hay un montón de tecnologías. Si no hay conectividad, es imposible. En el mundo de hoy tener 5G es como tener aire.

Argentina todavía no desarrolló su red 5G. Estados Unidos presiona para que los países no adopten la red de Huawei. ¿Cambia algo para el sector privado, para los productores, que la red sea china o de una empresa occidental?

—No. Basta con que haya conectividad. El resto es un partido geopolítico que yo desconozco. Cuanto antes los productores argentinos tengamos conectividad, mejor.

Hace un tiempo Anfibia te definió en una nota como “el rico que se cree Steve Jobs”. Al mudarte a Uruguay, ¿serías más el Marcos Galperín del campo?

—Entre Marcos Galperín y yo hay varios ceros de diferencia (risas). Esa es una nota donde la periodista (Graciela Mochkofsky) en sorna me cargaba con esta idea de que soy muy tecnológico. Ella lo hizo en torno burlón, pero mi respuesta es Mauá. No solamente me creo, sino que soy.

¿Por qué te mudaste a Uruguay?

—Hace ya muchos años que he decidido venir a vivir a Uruguay y estaba cada vez más tiempo acá. La pandemia lo que hizo fue hacerme tomar la decisión 7x24. Aceleró una decisión de vida que ya tenía tomada. Vivo en Colonia, que es un lugar muy cercano a Buenos Aires. Me permite estar cerca de mi familia, de mis afectos y también del mundo porque desde hace unos años empecé a trabajar en consultoría internacional y desde acá me permite trabajar en el resto del mundo.

Los Grobo lanzan una plataforma con la que apuesta digitalizar la gestión agropecuaria:

Tras el cruce en la cumbre del Mercosur, dirigentes en Uruguay publicaron mensajes nacionalistas en sus redes sociales con el lema “Yo, uruguayo”. Luis Lacalle Pou no deseó públicamente a Alberto Fernández una pronta recuperación tras contraer Covid-19. ¿El Mercosur afronta sólo una crisis de política comercial o es una crisis más profunda?

—Obviamente la buena o mala relación entre los líderes ayuda, facilita. Me da la impresión que el Mercosur es una política de Estado y que debería sostenerse más allá de las dificultades, obviamente profundizando, flexibilizando, haciendo lo que sea que nos pongamos de acuerdo. Ninguno de los cuatro países tiene un destino de éxito en soledad. Los cuatro necesitamos estar juntos, necesitamos consolidar la alianza. En eso hasta ahora el Mercosur falló. El Mercosur fue una alianza para protegernos del mundo. Ahora tenemos que hacer una alianza para proyectarnos al mundo y me parece que cuanto antes lo hagamos va a ser mejor para todos.

¿Por qué el agro innovó tanto en Argentina en las últimas décadas y es tan competitivo globalmente y otros sectores de la economía necesitan protección?

—Hay varias respuestas. Primero puede ser porque el mercado internacional o el contexto de los fundamentos no son los mismos. Usualmente cuando no hay fundamentos positivos, los sectores o las empresas tienden a desaparecer si no innovan o no cambian. Puede ser que la sociedad argentina considere que hay sectores o empresas que tienen que funcionar de cualquier manera porque generan beneficios o externalidades positivas al conjunto de la sociedad. En eso no estoy en desacuerdo. Sí creo que hay que explicarle a la sociedad claramente esa decisión, cuánto cuesta, y que sea la sociedad la que de alguna manera, de forma transparente, sepa qué es lo que pasa. El Estado tiene total derecho a proteger determinados sectores o empresas si es que consideran que es un bien para el conjunto.

¿Cómo será la cosecha gruesa en 2021? ¿Cuántas toneladas crees que van a liquidar los productores?

—Esa pregunta de la liquidación de los productores parece que fuera como un termómetro de la alegría o de la tristeza. Si seguís las liquidaciones mensuales te das cuenta que se va liquidando siempre parecido, lo mismo desde hace 15 años. Llevamos dos o tres meses de liquidaciones récord que permitió al Banco Central recuperar un poco de reservas. Tenemos por delante una cosecha que fue muy impactada por la sequía y realmente fue dura. Los rendimientos que estamos teniendo hasta ahora no son tan malos como pensábamos que iban a ser. Los malos rindes van a ser compensados por la suba de precios. Pero ya a esta altura los productores están pensando en cuánto van a sembrar la próxima campaña. Estamos cosechando y estamos pensando en la siembra de trigo que arranca en mayo, que también aparentemente va a ser récord gracias a estos precios altos. En las noticias aparece el precio, pero no aparece la cantidad. Es como que tiene más marketing decir subió o bajó el precio, pero no subió o bajó la cantidad. Si sube el precio y no tenemos producto, llueve sopa y estamos con un tenedor. Es muy importante tener producción. Siempre mi abuelo decía “basta que llueva”, después los precios suben y bajan, pero lo importante es tener la producción. Y para el país es lo mismo: hay que tener producción.

Están subiendo los precios de los alimentos en el mundo, ¿qué oportunidades y riesgos implica eso para la economía argentina?

—El precio de los alimentos si lo miramos con perspectiva ha venido a la baja. Cada vez es más barato comer. Por eso hay más gente que come y hay menos hambre y menos pobres en el mundo. Por ahí no es el caso de Argentina, pero en el mundo es así. Y en ese contexto de caída de precios por supuesto hay volatilidad, hay años que aumentan, otros que bajan. Eso se debe en algunos productos como soja y maíz a la relación entre la oferta y la demanda. Hay una demanda que crece y una oferta que no crece a la misma velocidad. El tema que estos productos sean cada vez más demandados, más allá del precio, es una oportunidad enorme para Argentina porque tenemos condiciones naturales, condiciones de capital humano, un know how, un saber hacer, que es muy importante y muy superior al que hay en el resto del mundo. Es un país de vanguardia en ese sentido, de frontera. No es algo que nos vaya a salvar por sí solo, pero es una oportunidad enorme si tomamos en cuenta los encadenamientos productivos, el ecosistema que se genera alrededor. Particularmente el ejemplo más cercano que tengo es que en Mauá el desarrollo lo hicieron varias empresas, pero fundamentalmente dos que son de profesionales egresados de Tecnología de la Información en la Universidad de Tandil. Hoy el ecosistema del campo incluye a ingenieros informáticos, de diseño. Para hacer soja se necesita el conocimiento de ellos también. Entonces el ecosistema amplio es muy grande, mucho más de lo que pensamos. Hay una gran demanda en el mundo y se puede poner en marcha rápidamente. Es parte de la solución de Argentina.

Los Grobo lanzan una plataforma con la que apuesta digitalizar la gestión agropecuaria:
Mauá, la plataforma lanzada por Grobocopatel para acercar a clientes y proveedores. "Es muy difícil crecer si uno no lo hace basado en este tipo de tecnologías", sostiene.

¿Entonces en tu opinión exportar alimentos es una bendición y no una maldición, como dijo la diputada Fernanda Vallejos?

—Pero obviamente que es una bendición. Ahora si después manejamos mal la política, no hacemos ahorro, no hacemos fondos anticíclicos, el Estado no es eficiente y gasta más de lo que puede, no hay competitividad por otros motivos y obviamente que hay un problema. Pero el problema no es por producir y exportar. El problema está en otro lado.

¿Se podría formar un fondo anticíclico con retenciones a la soja o al maíz, como hacen los países petroleros que tienen fondos anticíclicos por exportaciones de petróleo?

—Creo que sí, es muy importante que tengamos un fondo anticíclico que permita guardar para los momentos más complejos. Lamentablemente ese fondo anti cíclico no lo hizo el Estado, lo hicieron los privados poniendo el dinero debajo del colchón y llevándolo al exterior. Lo que hay que tratar es que ese dinero vuelva al circuito productivo, al mercado de capitales, que salga de debajo del colchón, que vuelva de los bancos del exterior y que se vuelva a poner en producción. Y eso significa confianza, seguridad, proyecto, visión y eso no es la tarea de una persona, sino de un colectivo que no es sólo un partido político, sino una gran coalición mayoritaria que ponga en marcha y dé vuelta la página que tenemos en Argentina que nos ha llevado a crear tanta pobreza.

¿Cubrirán las retenciones a la cosecha gruesa las necesidades de financiamiento del Estado de acá a las elecciones?

—Las necesidades de financiación del Estado no las arregla la soja. Es decir, hay un montón de impuestos más importantes también. El problema no es tanto la recaudación sino el gasto público. Las retenciones es un error terrible porque creo que bajándolas se va a recaudar más. Es al revés. Obviamente que no es sólo la baja de retenciones. Hay que generar incentivos para que los excedentes que se generen por la baja de las retenciones vuelvan a la inversión de agroindustria o de procesamiento. Es todo una parte sistémica: hay que bajar las retenciones y hacer otra serie de políticas públicas adecuadas justamente para aumentar la producción, para procesar esa producción y para generar toda una inversión en tecnología, en innovación, que vamos a necesitar para competir.

Si tuvieras que elegir un modelo normativo y regulatorio de otro país, ¿cuál crees que promueve mejor la innovación tecnológica?

—Yo no estudié todos los casos. He leído lo de Israel y me parece fantástico. Ha ido a una sinergia entre sector público y sector privado. El mundo de las Agtechs en Argentina está muy bien desarrollado. Falta por ahí que esas empresas pasen del valle famoso y puedan escalar y penetrar en el mercado. Mauá creo que va a ser una plataforma que va a ayudar a esas Agtech a pasar por el valle.