OPERATIVO FATAL

Tripulante de lancha muerto en Cuba quería “prender la chispa” de un levantamiento, según aliado político

Michel Ortega Casanova, uno de los cuatro fallecidos en un tiroteo con guardacostas cubanos, buscaba impulsar una acción armada contra el régimen de La Habana. El caso suma tensión a la ya deteriorada relación entre Cuba y Estados Unidos.

Según el Ministerio del Interior cubano (Minint), la lancha infractora no obedeció la orden de alto e inició fuego contra la patrulla cubana Foto: CEDOC

Michel Ortega Casanova fue uno de los cuatro tripulantes de una lancha que murieron en un enfrentamiento con guardacostas en aguas territoriales de Cuba. Según denunciaron las autoridades de La Habana, la embarcación transportaba personas armadas que pretendían realizar una “infiltración con fines terroristas”. El operativo terminó con cuatro fallecidos y seis heridos, en un episodio que rápidamente generó repercusiones políticas dentro y fuera de la isla y volvió a poner en el centro de la escena la tensión entre el gobierno cubano y sectores del exilio.

Ortega Casanova, de 54 años y residente en Estados Unidos según la prensa local, fue el único de los muertos identificado oficialmente por el gobierno cubano, que también difundió los nombres de los heridos. De acuerdo con los reportes, la lancha fue interceptada tras ingresar en aguas jurisdiccionales cubanas, lo que derivó en un tiroteo cuyo desenlace aún genera interrogantes. La falta de una versión independiente sobre lo ocurrido alimentó cuestionamientos tanto desde la oposición cubana como desde dirigentes radicados en Florida

El fiscal de Florida acusó a Cuba tras el ataque a una lancha de EE.UU

De acuerdo con Wilfredo Beyra, dirigente en Tampa del Partido Republicano de Cuba, Ortega Casanova tenía la intención de “ir a combatir” contra el gobierno cubano con la esperanza de que su acción encendiera un levantamiento popular. Según su testimonio, el objetivo era provocar una reacción interna que impulsara un cambio político en la isla. Beyra aseguró que le había advertido que no consideraba oportuno avanzar en ese momento, aunque reconoció que el fallecido estaba decidido a actuar.

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El dirigente opositor sostuvo además que en Miami y otras ciudades de Florida existen grupos que manifiestan abiertamente su disposición a entrenarse militarmente para luchar contra el régimen cubano. En ese contexto, afirmó que Ortega Casanova formaba parte de uno de esos espacios y que, en conversaciones recientes, había deslizado que la acción podía concretarse “en cualquier momento”. Esas declaraciones refuerzan la hipótesis de que la incursión no habría sido improvisada, sino parte de un plan previamente concebido.

El episodio no tardó en escalar al plano institucional en Estados Unidos. El fiscal general de Florida, James Uthmeier, anunció la apertura de una investigación judicial para esclarecer lo ocurrido y determinar posibles responsabilidades. El funcionario aseguró que el gobierno cubano “no es de fiar”, lo que añadió un tono político al anuncio y profundizó el debate sobre la actuación de las autoridades de la isla en el enfrentamiento.

La situación se produce en un contexto de creciente tensión diplomática entre Estados Unidos y Cuba. En las últimas semanas, las relaciones bilaterales se vieron afectadas por nuevas medidas económicas y cruces discursivos que endurecieron el vínculo. Analistas internacionales advierten que este incidente podría convertirse en un nuevo foco de fricción, especialmente si la investigación en Florida avanza y surgen cuestionamientos formales contra el accionar de las fuerzas cubanas.

Más allá de las derivaciones judiciales, el caso reabre el debate sobre la actividad de grupos opositores cubanos radicados en territorio estadounidense y los límites entre militancia política y acciones armadas. Mientras el gobierno de La Habana sostiene que neutralizó una amenaza terrorista, sectores del exilio insisten en que se trataba de un intento de resistencia contra el régimen. El impacto político del episodio dependerá en gran medida de los resultados de la investigación y de la evolución del clima bilateral, en un escenario regional ya marcado por tensiones y desconfianzas históricas.

BR/DCQ