EE.UU. e Irán intercambian ataques y aumenta la tensión en el estrecho de Ormuz
Medios iraníes también dijeron que las autoridades del país incautaron un buque granelero cerca del puerto de Bandar Abbas, en el estrecho, y afirmaron que un superpetrolero que intentaba atravesar la vía marítima fue alcanzado por minas a primera hora del lunes.
Estados Unidos e Irán intercambiaron ataques por primera vez en cerca de un mes, después de que fuerzas estadounidenses atacaran una isla en el estrecho de Ormuz y la República Islámica respondiera lanzando ataques contra Emiratos Árabes Unidos y Jordania.
Medios iraníes también dijeron que las autoridades del país incautaron un buque granelero cerca del puerto de Bandar Abbas, en el estrecho, y afirmaron que un superpetrolero que intentaba atravesar la vía marítima fue alcanzado por minas a primera hora del lunes.
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Los incidentes ponen de relieve las fuertes tensiones entre Washington y Teherán, con ambos países aún enfrentados por la situación del estrecho de Ormuz y sin disposición a reanudar las negociaciones para poner fin a una guerra que ya lleva más de seis meses.
Los precios del petróleo subieron, con el Brent avanzando 2,4%, a más de US$90 por barril. Los precios del gas natural europeo también aumentaron.
Varios funcionarios actuales y anteriores de Estados Unidos e Irán han dicho que esperan que el conflicto se prolongue durante meses, con las partes esencialmente estancadas y episodios de combates que interrumpen pausas de varias semanas en las hostilidades.
“El estado de ni guerra ni paz no puede ser una solución sostenible”, dijo en X Anwar Gargash, asesor sénior de política exterior de los dirigentes de Emiratos Árabes Unidos, poco después de que el país repeliera un ataque con drones. “Lo que se necesita hoy son soluciones políticas realistas y sostenibles que aborden las dimensiones políticas y económicas de la crisis, comenzando por superar la escalada y devolver la navegación en el estrecho de Ormuz a su estado normal”.
El Comando Central de Estados Unidos, que supervisa las operaciones militares en Medio Oriente, dijo que abrió fuego contra fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica después de detectarlas cuando se preparaban para desplegar minas en el estrecho de Ormuz.
Fue una “acción limitada y precisa”, dijo el Comando Central. “Irán creó la amenaza y las fuerzas armadas de Estados Unidos la eliminaron para proteger a los marineros civiles, el transporte marítimo comercial y el libre flujo del comercio mundial”.
Irán dijo que varias personas murieron en los ataques estadounidenses, que, según afirmó, tuvieron como objetivo la isla de Larak durante la noche. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica respondió con un ataque con misiles y drones contra bases aéreas estadounidenses en Jordania a primera hora del lunes. Las fuerzas armadas jordanas interceptaron ocho misiles y los destruyeron antes de que causaran daños, informó la agencia Jordan News Agency.
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Las fuerzas armadas de Emiratos Árabes Unidos neutralizaron un dron procedente de Irán sobre las aguas territoriales del país y dijeron que sus fuerzas permanecen en alerta máxima. El Estado árabe del Golfo negó una afirmación del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de que la base aérea de Al Minhad, en las afueras de Dubái, hubiera sido atacada con misiles.
Medios iraníes informaron que un buque que transportaba azúcar fue incautado cerca del puerto de Bandar Abbas, situado en el estrecho, porque estaba contaminando las aguas por las que navegaba. El barco no fue identificado.
El ataque estadounidense fue el primero contra Irán desde fines de julio, en momentos en que el presidente Donald Trump ha optado por una campaña de presión económica destinada a obtener concesiones de Teherán. Hasta ahora, países con vínculos con Teherán han ignorado las amenazas de sanciones. Analistas de Irán y expertos en sanciones se han mostrado ampliamente decepcionados por las primeras medidas de Estados Unidos, incluida la propuesta de excluir del sistema financiero estadounidense a las sucursales en Emiratos Árabes Unidos del banco egipcio Banque Misr.
Cualquier retorno sostenido de las hostilidades amenaza con elevar los costos de la energía y avivar la inflación, lo que inquietaría a los inversores globales y complicaría los esfuerzos de los republicanos por mantener el control del Congreso de Estados Unidos en las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Las encuestas muestran una creciente frustración entre los votantes estadounidenses con la guerra y con la incapacidad de Trump para ponerle fin.
La semana pasada, las fuerzas armadas de Estados Unidos dijeron que habían terminado de retirar minas de las rutas de navegación en el estrecho, por donde anteriormente transitaba una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo. Sin embargo, aliados de EE.UU. han advertido en privado que probablemente aún había minas en el estrecho.
El ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, ha dicho que Irán sigue abierto a reanudar la diplomacia con Estados Unidos, pero sostuvo que cualquier avance depende de que Washington abandone su campaña de presión.
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Irán, en particular, quiere que Estados Unidos levante el bloqueo de los puertos iraníes. Esa operación impide que Irán coloque su petróleo en los mercados internacionales e importe muchos bienes esenciales, lo que está provocando un aumento de la inflación. Aun así, la presión económica todavía no es suficientemente fuerte como para convencer al líder supremo, Mojtaba Khamenei, y a los sectores de línea dura dentro del gobierno de que acepten las exigencias estadounidenses y permitan el libre paso de los barcos por el estrecho de Ormuz.
Tras lo que describió como “conversaciones creativas” la semana pasada con Catar, mediador en el conflicto, Araghchi dijo que cualquier avance “depende de que Estados Unidos entienda un hecho sencillo: la presión no funciona”.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, prometió una “ofensiva económica” contra Irán y sus socios comerciales. Eso incluye a China, que compra el 90% del petróleo iraní. Dijo que la Casa Blanca discutiría con sus aliados sus planes para dejar de comprar productos iraníes, pero hasta ahora no se han alcanzado acuerdos para hacerlo.
Bessent dijo a Associated Press antes de la reunión de ministros de Finanzas del Grupo de los 20 en Carolina del Norte que Estados Unidos sancionaría esta semana a un segundo banco que hace negocios con Irán.
“Esto va a ser violencia financiera si tenemos que hacerlo”, dijo Bessent.
GZ
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