Los jefes del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea de Estados Unidos comunicaron al secretario de Defensa Pete Hegseth que prolongar las operaciones a gran escala contra Irán es insostenible, y que implicaría correr el riesgo de debilitar las capacidades militares del país para enfrentar amenazas en otros lugares, incluido el propio territorio nacional de Estados Unidos.
Esta información fue revelada por el diario The Washington Post, que citó a fuentes que a su vez se remitieron a un informe que las fuerzas armadas estadounidenses envían quincenalmente a Hegseth, jefe del Pentágono, a modo de inventario sobre la disponibilidad mundial de aviones, buques de guerra, soldados y armamento. Se trata del Libro de Órdenes del Secretario de Defensa (SDOB), en este caso, en la edición del 14 de agosto. También respaldaban estas advertencias los comandantes que supervisan las operaciones de Estados Unidos en Europa, Asia y América Latina.
Una de las fuentes citadas describió el mensaje general de los mandos militares como "demasiado, durante demasiado tiempo". El viernes 28 se cumplieron seis meses de intervención estadounidense en Medio Oriente. Durante todo ese período, el Comando Central de Estados Unidos, que dirige la guerra contra Irán, mantiene en alerta a más de 50000 soldados por si el presidente Donald Trump decide intensificar los ataques.
El informe señalaría que si bien algunas de las tropas desplegadas por Estados Unidos en Medio Oriente podrían regresar a su país en septiembre, está previsto que otras permanezcan en la región hasta 2027, lo que preocupa a los jefes militares.
Los comandantes dijeron "no respaldo"
Según informa el Washington Post, el almirante de mayor rango de la Armada, junto con los líderes del Comando Europeo, el Comando del Pacífico y el Comando Sur de Estados Unidos, respondieron a las órdenes de Hegseth con la frase "non concur", que se traduce por "no respaldo" o "no estoy de acuerdo" con la decisión. Sin embargo, como militares, obedecen la orden de su jefe, en una suerte de acatamiento en disconformidad.
Señalaron que a causa del alto costo operativo del conflicto con Irán, que precisa de un gran despliegue de equipamiento, los comandos de combate que supervisan las operaciones estadounidenses en Europa, Asia y América Latina cuentan con menos buques, aeronaves y otros equipos, ya que sus dotaciones fueron destinadas a Medio Oriente. Según afirman los jefes militares, esto limita su capacidad para cumplir sus misiones y no permite garantizar un entrenamiento adecuado.

El almirante Daryl Caudle, jefe de Operaciones Navales, le presentó a Hegseth el panorama más sombrío, al señalar que la Armada no puede mantener su ritmo actual sin una fecha de finalización definida y que solo alrededor de una cuarta parte de la flota de destructores está lista para desplegarse, lo que representa una caída drástica con respecto a los niveles previos a la guerra, según indicaron personas familiarizadas con la evaluación. Esto pondría en riesgo la disponibilidad de la Armada para atender otro conflicto bélico. La alta demanda de buques de guerra se debe a la presión para mantener el bloqueo de Trump a los puertos iraníes en la pelea por el estratégico estrecho de Ormuz.
Por su parte, el almirante Samuel Paparo, jefe del Comando del Pacífico, se opuso a seguir brindando un grupo de ataque de portaaviones y destructores para la lucha contra Irán. El portaaviones USS George Washington, con base permanente en Japón y elemento central en la pugna con China, fue trasladado a Medio Oriente para reemplazar al USS Abraham Lincoln, que se encuentra en un despliegue prolongado desde noviembre y se espera que complete más de 300 días en el mar antes de regresar a su base.
Por su parte, los mandos del Ejército y la Fuerza Aérea se mostraron de acuerdo con el deseo de Hegseth de prolongar el despliegue de sus fuerzas, pero hicieron hincapié en que hacerlo conllevaría un riesgo importante.
El ejército de Estados Unidos se está quedando sin municiones
También se espera que las unidades que operan los sistemas de defensa aérea Patriot permanezcan en la región más allá de lo previsto inicialmente. Las reservas de misiles interceptores se agotaron durante la guerra, después de que ya se hubieran transferido misiles a Ucrania, y la escasez está limitando la capacidad de la administración de Trump para intensificar nuevamente los combates, ya que Irán aún conserva la capacidad de atacar bases estadounidenses en todo Oriente Medio.

Según el informe, también se agotaron las reservas de misiles interceptores THAAD y de misiles de crucero Tomahawk de largo alcance. En cuanto a la flota de drones del Pentágono, la cuarta parte se habría perdido en los combates. Las bases militares estadounidenses en la región, por su parte, sufrieron daños por valor de miles de millones de dólares.
La administración de Trump asegura que estos informes sobre la escasez de municiones son inexactos.
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