Líderes mundiales preparan medidas ante shock energético por guerra
Lo que al inicio del conflicto se consideraba un escenario extremo se convirtió rápidamente en realidad: el Brent se disparó el lunes hasta casi US$120 por barril desde unos US$72 antes de que comenzara la guerra con Irán.
Los responsables de la política monetaria y gobiernos de todo el mundo preparan medidas para absorber el repunte de los precios de la energía y las materias primas provocado por la guerra en Medio Oriente, que ahora amenaza a la economía global con su mayor shock desde la pandemia.
Lo que al inicio del conflicto se consideraba un escenario extremo se convirtió rápidamente en realidad: el Brent se disparó el lunes hasta casi US$120 por barril desde unos US$72 antes de que comenzara la guerra con Irán.
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Aunque el petróleo retrocedió por debajo de los US$100 después de que el presidente Donald Trump indicara que la guerra se resolvería “muy pronto” y dijera que planea levantar sanciones relacionadas con el crudo, sigue sin estar claro cómo terminará el conflicto y cuánto tardarán en normalizarse los problemas de suministro energético. Eso añade nueva incertidumbre a las perspectivas de crecimiento mundial, ya afectadas por factores como la inteligencia artificial, los aranceles y el aumento de la deuda.
Más allá del crudo, el cierre efectivo del estrecho de Ormuz ha provocado un alza en los precios del gas natural licuado, fertilizantes, combustible para aviones y otras materias primas clave, alimentando temores de una nueva ola inflacionaria, menor crecimiento y cuellos de botella en la oferta, ya que las fábricas se ven obligadas a ralentizar la producción.
Antes de los ataques de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, el Índice de Estrés de la Cadena de Suministro Global del Banco Mundial ya rondaba su nivel más alto desde la pandemia.
Tras una respuesta inicial de cautela, los gobiernos estudian ahora opciones que incluyen liberar petróleo de reservas estratégicas, imponer topes de precios para ayudar a los hogares y otorgar subsidios y alivios fiscales para amortiguar el impacto en empresas y agricultores.
Corea del Sur pidió un tope a los precios de los combustibles; el gobierno de Reino Unido planteó apoyo a los hogares; Filipinas redujo la semana laboral del sector público a cuatro días; y funcionarios indios evalúan si son necesarias medidas para compensar el aumento de los costos energéticos.
Soluciones temporales
“Todas estas son soluciones temporales que pueden absorber parte del shock energético en el corto plazo, pero es poco probable que marquen una diferencia significativa a largo plazo si el conflicto se prolonga”, dijo Michael Brown, estratega senior de Pepperstone Group en Londres.
En una de las señales más claras de la preocupación oficial, los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete se reunieron virtualmente el lunes para debatir la posibilidad de una liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo. Señalaron que el grupo está listo “para tomar las medidas necesarias, incluso para apoyar el suministro global de energía, como la liberación de inventarios”.
El ministro francés de Finanzas, Roland Lescure, dijo que “aún no estamos en ese punto” en cuanto a liberar combustible, pero añadió que él y sus colegas monitorean de cerca la situación junto con la Agencia Internacional de Energía. Las liberaciones coordinadas de reservas estratégicas solo se han realizado cinco veces antes, incluidas dos tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
La semana pasada, Trump anunció que Estados Unidos ofrecerá garantías de seguro y escoltas navales a los buques que crucen el estrecho de Ormuz. El plan de seguros, administrado por la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de EE.UU., crea un programa de reaseguro que cubre pérdidas de hasta unos US$20.000 millones para los barcos que transiten por la zona.
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La administración Trump también flexibilizó las restricciones para que India pueda aceptar petróleo ruso transportado por mar, pese a las sanciones impuestas tras la invasión de Ucrania. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que EE.UU. podría levantar más sanciones sobre el suministro ruso si fuera necesario.
Economistas advierten que, si no se encuentra pronto una salida al conflicto, el efecto de contagio será severo.
Aunque los mayores productores de energía del mundo, incluidos Estados Unidos, Brasil y Arabia Saudita, estarán relativamente protegidos del repunte del petróleo, el impacto final será global: el crecimiento se desacelerará a medida que consumidores y empresas ajusten el gasto ante precios más altos.
Para los banqueros centrales, la combinación de precios en alza y menor crecimiento complica el panorama de política monetaria. Si bien probablemente pasen por alto el aumento inicial de precios, cuanto más dure, mayor será la probabilidad de que deban revertir recortes de tasa de interés y pasar a incrementos.
Tasas de interés
Los operadores ya han reducido sus apuestas sobre el ritmo de recortes de tasa de interés de la Reserva Federal este año y han ajustado sus previsiones para Banco Central Europeo y Banco de Inglaterra.
Mientras tanto, el margen fiscal para amortiguar el golpe energético es limitado tras años de crisis que dejaron a los gobiernos con elevados niveles de deuda.
La guerra genera nuevos riesgos crediticios para los mercados emergentes, advirtió Fitch Ratings, ya que los mayores precios del petróleo incrementan las facturas de subsidios e importaciones, además de afectar remesas, turismo e inversión. Señaló a India y Filipinas entre los más expuestos, con importaciones netas de combustibles fósiles superiores al 3% de su producto interno bruto.
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Los mercados emergentes de Asia están particularmente expuestos a las repercusiones económicas. Vietnam redujo aranceles a varios productos petroleros. Tailandia impulsa el uso de biocombustibles para reducir la necesidad de importaciones de crudo y congeló los precios del gas de cocina. Indonesia y Malasia dijeron que mantendrán estables los precios de combustibles subsidiados y que el presupuesto público absorberá el impacto.
Secuelas del covid
El shock energético llega cuando la economía mundial ya enfrenta el impacto de los aranceles variables de Estados Unidos, que han generado incertidumbre entre fabricantes, minoristas y otros importadores. Empresas y hogares aún arrastran las cicatrices de la pandemia y de la crisis energética posterior a la invasión rusa de Ucrania en 2022.
“En episodios comparables, como la primavera de 2022, el sistema comercial internacional permitió respuestas ágiles del sector privado que limitaron el daño”, dijo Maurice Obstfeld, investigador senior del Peterson Institute y execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional. “Lamentablemente, los ataques de Donald Trump al comercio global durante el último año, junto con las respuestas de otros países, pueden haber vuelto el sistema más frágil”.
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Otros temores incluyen un posible impacto en la producción de tecnología crítica, incluidos semiconductores, si las fábricas reducen su actividad, lo que podría paralizar amplios sectores de la industria mundial. Un ejemplo es Taiwán, sede del fabricante de chips más avanzado del mundo, Taiwan Semiconductor Manufacturing Co., principal proveedor de Nvidia Corp. y Apple Inc.
“Es del interés de todos que termine pronto”, dijo Charles Lichfield, del Centro de Geoeconomía del Atlantic Council. “Pero eso no garantiza que vaya a suceder”.
GZ