La escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a poner en tensión el precio internacional del petróleo y generó interrogantes sobre cómo puede trasladarse ese aumento a los combustibles en Argentina. Especialistas del sector energético, empresarios, académicos y referentes del mercado coinciden en que el impacto en los surtidores dependerá de la duración de la crisis, del comportamiento del comercio mundial de energía y de las decisiones que adopten las petroleras, en un contexto donde el traslado a los precios locales no suele ser inmediato.
El ingeniero Carlos Mendizábal, profesor del Instituto de Energía de la Universidad Austral, explicó que no existe una relación directa entre el valor internacional del crudo y el precio en el surtidor. “No es una relación lineal entre el precio internacional del petróleo y el precio en el surtidor”, señaló, y agregó que en Argentina los aumentos suelen demorarse por la sensibilidad que tiene el combustible sobre la inflación.
Según el especialista, el peso de los combustibles en el índice de precios es relativamente bajo, pero cualquier variación puede tener efectos indirectos en transporte, logística y costos productivos, lo que vuelve más cauteloso el traslado de los aumentos internacionales al mercado interno.
En la misma línea, el CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la petrolera buscará evitar subas bruscas. “YPF no va a generar cimbronazos en los precios de los combustibles, somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”, afirmó, y explicó que la empresa utiliza un sistema de promedio móvil para suavizar las variaciones del mercado internacional.
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Uno de los factores que más preocupa al sector energético es la situación en el Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte importante del petróleo y del gas del mundo.

Pedro Cascales, presidente de la Cámara de Empresas de Gas Licuado de Argentina, advirtió que el efecto dependerá del tiempo que dure el conflicto. “El impacto de la guerra en Medio Oriente en los surtidores va a depender en gran medida de cuánto va a ser la duración de la guerra”, explicó.
El dirigente señaló que, si la crisis es breve, los precios podrían volver a la normalidad, pero si se prolonga el efecto sería mayor. “En el caso de que el conflicto sea prolongado, eso va a generar un impacto no solo en los surtidores sino en todos los derivados del petróleo y del gas”, afirmó.
También indicó que en Argentina el traslado suele ser gradual porque se utilizan precios de referencia promediados. “Los valores se calculan con un promedio de los últimos 90 días, por lo que las subas no se trasladan de forma inmediata”, sostuvo.
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Cascales agregó que la producción local ayuda a amortiguar el impacto, aunque no en todos los combustibles, y que el aumento de los costos de transporte también puede influir en el precio final.
Qué pasa en los surtidores y en la economía local
Desde el sector de estaciones de servicio, el panorama también aparece condicionado por la evolución del precio internacional. El presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles de San Luis, José Gianello, explicó al portal Surtidores.com.ar que “dependerá de si se produce un cimbronazo en el precio del petróleo a raíz de la crisis internacional”.
El dirigente señaló que la rentabilidad del sector no depende solo del barril, sino también de las decisiones de las petroleras. “Es un escenario relativo, porque las compañías ajustan los porcentajes según cada zona”, indicó.

El ex secretario de Energía Emilio Apud explicó que el impacto del crudo en el precio local es significativo porque forma parte central de la estructura de costos. “El crudo es una commodity y como tal su precio está fijado internacionalmente. En nuestro país tiene una incidencia del orden del 40% en el precio en surtidor”, señaló, y agregó que el resto del valor está compuesto por impuestos, biocombustibles, logística, tipo de cambio y márgenes de comercialización.
Apud indicó que el traslado suele ser proporcional aunque no inmediato. “Puede estimarse que un dólar de aumento del barril incide entre un 1% y 1,3% en el precio final del combustible”, afirmó, y explicó que Argentina, al ser productor, puede manejar el momento del ajuste, aunque si el barril se mantiene cerca de los 100 dólares el aumento terminará reflejándose en los surtidores.
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El profesor Dante Romano, del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, explicó que la tensión internacional ya se refleja en los mercados. Señaló que el bloqueo del Estrecho de Ormuz impulsó el Brent cerca de un 15% y encareció los fletes marítimos, lo que afecta el comercio global de commodities.
“En los últimos enfrentamientos geopolíticos el impacto en los mercados fue acotado y de corta duración, pero ahora el conflicto sigue escalando día a día y eso termina trasladándose también a otros productos”, afirmó.
Los escenarios si la guerra se prolonga
El ingeniero Mendizábal planteó que pueden darse dos escenarios distintos según la evolución del conflicto. El primero es que continúen las tensiones en Medio Oriente y se vea afectada la producción o el transporte de petróleo y gas.
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En ese caso podrían subir el crudo, el gas natural licuado y los costos de transporte, lo que presionaría sobre la inflación y sobre sectores como el agro, que utiliza fertilizantes derivados del gas. El segundo escenario es que el conflicto no afecte de manera grave la navegación ni la producción energética, lo que permitiría que los precios vuelvan a niveles previos y que el impacto en Argentina sea limitado, especialmente si las petroleras mantienen políticas de ajuste gradual en los surtidores.
Por último, y siguiendo con esta linea, Apud coincidió en que un conflicto prolongado mantendría los valores altos por más tiempo, en ese caso “el precio de los combustibles se mantendrá en valores altos en un 30 o 40% superiores a los actuales”.
GZ / EM