OPINIóN
OPINION

Guerra y crisis económica: la guerra contra Irán y el bloqueo al Estrecho de Ormuz

El riesgo de la prolongación de los ataques en Medio Oriente abre el camino a un escenario de tensión sin final a la vista, pero además puede tener graves implicaciones generando una crisis energética global.

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Fuego. Las bombas lanzadas por aviones israelíes hicieron impacto en varios sitios de Teherán, la capital iraní. Según fuentes israelíes, el objetivo fueron centros de mando de la Guardia Revolucionaria. | afp

Cuando el 2 de marzo del presente año, el secretario de Defensa (Pete Hegshet) presentó “Operación Furia Épica”, no hubo excusas ni rodeos. Diferenció administraciones previas con las metas de la Casa Blanca en Medio Oriente. Aclaró que no interesaba “ni construir democracias ni naciones nuevas”. Sólo ingresar, lograr objetivos militares-políticos en Irán y retirarse. Sin embargo, muchos académicos recordaron los orígenes de Al-Qaeda e ISIS como señal de fracaso de tales invasiones. No hay garantías de seguridad internacional y nacional para EE.UU. con escenarios de recrudecimiento de la violencia.

Hegseth apuntó que no hace falta instalarse e implementar mejores instituciones democráticas para evitar la radicalización y aparición de grupos fundamentalistas. Pero es muy probable que el “rencor y el odio” que dejan estas incursiones alimente y termine fogoneando ánimos en el futuro. En los hechos es apagar un incendio, ciertamente grave, pero usando combustible.

Las células internacionales de los grupos grupos radicalizados y extremistas que anidan en distintos lugares del mundo son un problema que las bombas sobre Irán no resolverán. Tampoco es sustentable que EE.UU. pueda vivir en estado de alerta permanente. La sociedad civil no podría resistirlo más que un tiempo.

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Trump, entre misiles y molinos de viento

Luego del atentado de a las Torres Gemelas (11 de Septiembre del 2001), con la “era Bush “cambió para siempre la perspectiva de EE.UU. sobre medidas de seguridad. Si se quiere, se perdió parte de la inocencia de pensar como 'invulnerable´al amplio terrotorio estadounidense. Osama Ben Laden fue el ideólogo y responsable de aquellos atentados. En sus orígenes, cerca de finales de la Guerra Fría (1979-89) los guerrilleros afganos lucharon contra la ocupación de la Unión Soviética en Afganistán. EE.UU. aportó dinero y armas a esos grupos. Cuando la retirada soviética, los problemas tomarían otro cariz: de aquellas células, y ante la ausencia de un Estado fuerte que monopolizara en control, se formó Al-Qaeda, que terminaría convirtiendo en escombros las Torres Gemelas.

Los académicos no olvidan que el origen del salvaje Estado Islámico (ISIS) también nace de ausencia de un poder central, de un vacío de poder, que alienta las intenciones de crear un Estado propio, un “Califato”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saluda al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a su llegada al Ala Oeste de la Casa Blanca en Washington, D. C.
Trump y Netanyahu creen tener el control de la guerra en Medio Oriente, pero la situación es incierta, incluso en sus alcances futuros.

El 5 de marzo 2026, los republicanos en la Cámara Alta rechazaron el proyecto de ley que habían presentado los demócratas para frenar la guerra de Trump en Irán. Decían que encarar esas acciones sin aval del Congreso era abiertamente inconstitucional. Al respecto indicaban que la Constitución de EE.UU. permite que sólo el Poder Legislativo decida sobre acciones de guerra. Al presidente se le asigna ese derecho solo sobre "peligros inminentes". Trump hizo lo habitual, soslayó esos intentos de control parlamentario, y lo mismo hace con la Justicia.

Pero no solo hay descontento político con la nueva carga republicana sobre Irán, también el descontento militar es un factor a tener en cuenta. Cuando el 4 de Marzo del 2026, Brian McGinnis, el veterano de Cuerpo de Marines ingresó a la reunión en el Subcomité de Servicios Armados del Senado al grito de que “¡Esto esta mal y nadie quiere pelear por Israel!” , eso era solo un síntoma interno de la nueva guerra de Trump. Sucede que el presidente da las órdnes, pero son luso los jóvenes (hijos y padres norteamericanos) los que ponen el cuerpo en esas acciones de guerra.

Irán no es un país pacífico, eso se sabe. Basta recordar los dos atentados sufridos en la Argentina, como experiencias propias. Pero parte de la población civiil se manifestó en contra del severo régimen que mponía con puño de hierro el asesinado ayatolá Alí Jamenei, sufriendo una represión que dejó miles de víctimas. Algunos creen que lala guerra con Irán podría convertirse en un nuevo Vietnam, si la campaña bélica se vuelve abiertamente impopular. Y con elecciones de medio término en noviembre, Trump no puede darse lujos electorales, ya sufrió varias derrotas menores que marcan un escenario complicado para los candidatos republicanos en la incipiente campaña.

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Los ataques de Israel y Estados Unidos a instalaciones petroleras iraníes han sido devastadores. (FOTO AFP)

La sombra de nuevos conflictos

El temor a nuevos problemas y conflictos bélicos en un mundo multipolar, dónde ya no puede considerarse a EE.UU. como única potencia mundial, hace que deba prestarse especial atención a los 'beneficiarios' de estas guerras, como las industrias de armas u otros suministros militares, pero son muchos también los que miran el impacto económico en inflación y déficit fiscal. A esto debe sumarse la estrategia iraní del bloqueo del Estrecho de Ormuz. Las intenciones de que el precio del crudo suba hasta disparar la inflación mundial tienta a la Guardia de la Revolución, el sector más profesional que queda en pie de la estructura militar iraní.

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Si ese bloqueo Irán logra afirmarlo y se prolonga, impactará en la producción, logística y transporte de crudo, golpeando de lleno a las economías de todo el planeta. Por otra parte, debe recordarse que en Irán una cosa es el parlamento y su presidente, pero es el poder real, que está en manos de los sectores religiosos, que encabeza el líder supremo. El sistema iraní también posee un “Consejo de Guardianes”, que aprueba o no los candidatos a suceder a Jamenei. Decían en las últimas horas que Ya resolvieron la sucesión, pero que no la hacen pública para que, en este caso el elegido, no reciba sobre su cabeza a los implacables misiles judíos.

Quizás una de las estrategia de Irán sea, dentro del tablero político, moverle “el suelo a Trump” en vista a las elecciones y tratar de atizar la crisis económica que ya le costó varias derrotas electorales, incluso en ciudades históricamente republicanas. Es que en la guerra, se sabe, todo tiene consecuencias.

* Licenciado en Ciencias Políticas